Por Mike Volta

En una ocasión llamé insistentemente por teléfono a un muy buen amigo mío de la infancia; la situación no estaba de más, necesitaba urgentemente de su apoyo; era uno de esos días en que, de repente y sin planearlo, estaba yo con un excelente par de VIEJORRONONES en una divertida comida con trago y todo, amén de decir que mis acompañantes estaban pidiendo fuerte de tomar y era necesaria su ayuda... se iba a poner muy... muy intenso.

Además de ser mi tocayo y con la gran confianza que nos tenemos y, ante algunos obvios pretextos, le dije: “no me importa deja lo que estás haciendo y vente para este restaurante bar, porque estoy con un par de viejorronones y no te vas a arrepentir, di que llegarás tarde, tienes que hacerme el paro”.

Ante tal propuesta, y aún con múltiples actividades de trabajo pendientes; en menos de 20 minutos llegó mi tocayo al lugar; listo para la acción, como debía ser, apoyando al amigo en la atención mutua de mis acompañantes; siendo una gran sorpresa ya que esos “VIEJORRONONES” eran nada menos que nuestros padres; quienes son entrañables amigos desde hace años y gustan de reunirse y que mejor que con sus respectivos hijos; teniendo así una de las mejores veladas del recuerdo y anécdota de las que tengo memoria, en esa ocasión ni mi tocayo ni yo éramos padres aún; el momento llegaría más tarde para hacer abuelos a los VIEJORRONONES, y seguimos disfrutando aún de su amor y su presencia.

Y pienso al respecto:

¿Cómo puede existir gente como Dan Patrick (vicegobernador de Texas), Christine Legarde (ex FMI) y Taro Aso (ministro de finanzas de Japón) que pueda pensar en que deben sacrificarse a los ancianos, a los abuelos, para el beneficio de la economía y de la humanidad?  Cuando en realidad existimos muchos que nos sacrificaríamos por ellos sin importar la circunstancia.

Sin duda son unos HDP y si el kraken se libera, que sean estos críticos los primeros en perecer en sus fauces.

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Imagen de miguel.contreras

Mike Volta


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