Por Mike Volta

Tal parece [email protected] [email protected] que el macro movimiento de taxis registrado ayer tuvo consecuencias no muy favorables para el gremio, y esto principalmente en las redes sociales que en gran parte reflejan la opinión pública.

Es de mencionarse que sin ser privativo en Mexico, las causas de fondo de los taxistas podrían tener eco de razón, ellos están sometidos, además del propio mantenimiento de su unidad, a una gran dinámica de revisiones periódicas, costos de placas, verificaciones, permisos, zonas restringidas, renovación de tarjetones, imposición de tarifas, revisión de taxímetros, corrupción etc. Ellos le significan a la tesorería capitalina una fuente muy importante de ingresos y, de alguna manera su organización y control le dan imagen al Gobierno en turno.

Tener que pintar la unidad a capricho de nuevos gobiernos, asistir y apoyar los actos políticos de sus líderes y vivir en muchas ocasiones completamente al día, para entregar una cuenta o bien para administrar la ganancia; además de pelear con otros taxistas para encontrar pasaje.

Desafortunadamente, la situación con los taxistas, no es responsabilidad culpa de Uber, Cabify u otras; en realidad fue la tecnología lo que finalmente los alcanzó, se trata de un simple fenómeno de revolución industrial, la automatización para contactar con facilidad el transporte con el usuario, ponderando el servicio y la transparencia; el uso cómodo de una tarjeta de crédito, y un sistema amigable, novedoso, con premios recompensas viajes gratis, además de permitir la calificación del servicio. 

El futuro llegó, y así como desaparecieron las máquinas de escribir, las cintas de casette, los rollos fotográficos, los teléfonos alambricos y los popotes los taxis, así como los conocemos podrían también desaparecer.

El grave problema es que, los taxistas están considerando a estas plataformas como competencia, cuando claramente no lo son, simplemente son una opción más, en una infinita posibilidad de sistemas de transporte, quienes usan Uber no usan taxi y viceversa; es para diferente tipo de usuario. 

El usuario de Uber y Cabify, quiere saber cuando pasarán por el, quien y en donde, no gusta de negociar el costo del viaje con el capricho de un chofer; gusta de viajar en un auto seminuevo con aire acondicionado, cargar su celular y no platicar con nadie si lo desea; esencialmente no oye banda ni reaguetton y menos a alto volumen; no le interesan los problemas personales del chofer y su interlocutor cuando habla por celular o banda civil; gusta de que pasen por el a tiempo o lo dejen en el aeropuerto sin hacer fila ni pagar tarifas excesivas; en fin es un servicio distinto para gente distinta a la que generalmente toma taxi.

El que toma taxi primeramente tiene que buscar una calle con tránsito, alejarse o adelantarse de quien como el busque un taxi; ocuparse de ver a la distancia, no si la bandera está arriba sino si trae pasaje ya que la bandera es lo que menos usan, rogar porque las placas están en regla, ya que uno jamás recordara los números de placa o si son de taxi o vehículo particular, o uno de Sonora; una vez que hizo la parada rogar porque el taxi se dirija a donde queremos ir, de ser así saber si cobrará tarifa de taxímetro o su voluntad, después adivinar que ruta tomará ya que odian que uno les diga por donde irse; también rogar porque el taxi no huela a cigarro, tacos, basura, orines o a viejo o peor aún a un mentado aromatizante del vainillo cotorro o la chica fresita.

Pidiendo al cielo porque el peluche del tablero haya sido recientemente aseado o al menos sacudido; igual que el frasco morado de NIVEA, que hace que la luz interior luzca chida; ver pegado en el vidrio interior la licencia de taxista con una foto muy diferente a quien te lleva, evitar hablar de política, ya que seguramente es chairo, y de fútbol ya que existe una alta posibilidad de que le vaya al América, aunque eso es fácil verlo dentro de la serie de 80 calcomanías que tiene pegado el Tsuru II, con la de “vuelo unido” “hoy no fío mañana si” “Playboy” “mi otro carro es un BMW” “pida su parada con anticipación” “ tan valioso el dinero como mi trabajo”; si es un taxi fifi, seguramente te ofrecerá el Publimetro o la Prensa, seguro si te encuentras el semanario machetearte; es porque alguien lo dejó olvidado.

Si llegara a llover, ojalá los limpiadores estén en buen estado, y si hace calor ojalá funcione la manija del vidrio, ya que no puedes ni soñar con aire acondicionado, repito es para diferente tipo de gente.

El taxi es parte de nuestro folklore!!! No dejemos que se pierda; aunque con estas protestas y caos vial se liberará al KRAKEN!!

Imagen de miguel.contreras

Mike Volta


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