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Alejandra Ambrosi revela cómo "humaniza la maldad" en sus nuevos retos: 'Guardián de mi vida' y 'Una Familia Complicada'

Escena

Descubre cómo Alejandra Ambrosi humaniza la maldad en sus nuevos proyectos 'Guardián de mi vida' y 'Una Familia Complicada'. En entrevista, la actriz explica por qué actuar es ser un espejo de la humanidad explorando el 'lado B' de sus personajes

Alejandra Ambrosi habla sobre sus proyectos más recientes
Alejandra Ambrosi habla sobre sus proyectos más recientes

Por Alejandro Ávila Peña

La actuación es una de las artes más humanas y profundas que han existido a lo largo de los años; una manera sencilla de definirla sería como la acción de interpretar un personaje en un escenario, una pantalla o cualquier otro medio. A través de este arte, los actores funcionan como espejos de la condición humana; tal como lo menciona el director de escena ruso Konstantín Stanislavski: “La tarea del actor es crear un personaje vivo, no simplemente interpretar un papel”. A partir de esta idea, el trabajo de un actor no consiste únicamente en seguir un guion, sino en comprender la condición emocional de aquello que encarna para que esas emociones sean transmitidas y sentidas por los espectadores. Con una emoción desbordante por aquello que realiza con pasión y amor, la actriz Alejandra Ambrosi nos platicó en entrevista para Diario de México lo que esta vocación representa para ella y nos habló sobre sus proyectos más recientes.

Con dos estrenos de alto perfil en puerta, "Guardián de mi vida" y "Una familia complicada", la actriz mexicana se ha consolidado como una intérprete capaz de navegar por las complejidades más profundas de la psique humana. En esta charla Ambrosi nos desvela cómo construye sus mundos, por qué la empatía es su brújula y cómo ha logrado dotar de una humanidad desgarradora a personajes que, en manos menos hábiles, podrían ser simples villanos de cartón.

La empatía como motor creativo

Para Alejandra, actuar no es simplemente memorizar diálogos o adoptar un acento; es un ejercicio de comprensión profunda del "otro". Al ser cuestionada sobre su visión de la profesión, la actriz es contundente: "para mí el arte de actuar tiene que ver con poder entender el mundo desde otro lugar, desde otra mirada, desde otros zapatos". Esta capacidad de mimetizarse con realidades ajenas no solo es una técnica profesional, sino una filosofía de vida que aplica tanto dentro como fuera de los sets de grabación.

Ambrosi sostiene que la empatía es la herramienta más poderosa de un actor, especialmente cuando se trata de interpretar a seres despreciables. "Este arte pues tiene que nacer de generar esta empatía, de cómo puedes ponerte en los zapatos hasta del ser más ruín, hasta del ser más oscuro, pero tratar de entender desde su lugar cómo ha vivido el mundo y por qué decide y por qué hace lo que hace". Para ella, cada nuevo papel es una oportunidad de aprendizaje y una ventana distinta para observar la realidad, evitando a toda costa la repetición o el estancamiento artístico.

Humanizar la maldad: El reto de Gina y Yadira

En los próximos meses, el público verá a Alejandra en dos facetas antagónicas pero radicalmente distintas. Por un lado, está Gina en "Guardián de mi vida" (producida por Juan Osorio), una mujer "todoterreno" que lucha por su familia en un triángulo amoroso con Silvia Navarro y Daniel Arenas. Por otro, Yadira en "Una familia complicada", una especie de "Lady Macbeth contemporánea" que se mueve en los círculos de la alta sociedad y el poder.

La actriz rechaza la idea de los villanos unidimensionales. Para ella, encontrar la "columna vertebral" del personaje implica hurgar en sus heridas. "Nadie es unidimensional, ni el más malo de Malolandia. Todo tiene un lado B y además todo tiene una explicación y una justificación", explica. En el caso de Gina, su antagonismo nace del miedo visceral a perder su territorio y su hogar: "A esta mujer le están quitando lo que más le importa, que es el amor por su marido... la herida que ella tiene por perder a este hombre es una herida profunda. Realmente le duele en el alma".

Por el contrario, la oscuridad de Yadira proviene de una carencia afectiva de la infancia, una "semilla del mal" plantada por el rechazo de su padre que intenta llenar con ambición material. Esta profundidad en la construcción del personaje, que incluye imaginar desde su infancia hasta su signo zodiacal, es lo que permite que el espectador sienta una conexión real con ellas.

El aprendizaje detrás de la sombra

Interpretar a estas mujeres no ha sido un proceso gratuito para la actriz; cada una le ha dejado una lección personal. De Gina, Ambrosi rescató el arrojo y la seguridad que a veces le faltan en su vida cotidiana. "Yo he tenido que construir esa mujer todoterreno, no la tengo tan de nacimiento; he sido más indecisa, más insegura. Entonces como que Gina me enseñó este arrojo".

Yadira, por su parte, la obligó a mirar hacia adentro, hacia esos rincones que preferimos ignorar. "Para ver la luz hay que ir a la sombra para entenderse uno mismo. No se puede nada más uno verse al espejo, verse bonita y decir: 'esta soy yo'. Tienes que aprender a ver tu lado B", reflexiona Alejandra, subrayando que su propia sombra es parte integral de su identidad.

Con "Guardián de mi vida" estrenándose este 18 de mayo en ViX (y el 29 de junio en Las Estrellas) y "Una familia complicada" llegando a finales de junio, Alejandra Ambrosi invita al público a verse reflejado en estas historias. "Espero que al ver estas historias y al ver a estos personajes puedan entender un poquito más de sí mismos", concluye con la pasión de quien sabe que el escenario es, ante todo, un espejo de nuestra propia humanidad.

 

Sobre el autor

Alejandro Avila