Por Alejandro Ávila Peña
Risas, sueños cumplidos y momentos imborrables para recordar fueron algunas de las experiencias que ofreció la multitudinaria alfombra roja de ‘Street Fighter’, la esperada producción cinematográfica basada en el legendario título de peleas de Capcom que llegará a las salas de cine el próximo 15 de octubre.
Como parte de la gira mundial de promoción del metraje, tras haber estado en países como Japón compartiendo cuencos de ramen con los seguidores de la saga, parte del elenco principal y el equipo creativo se dieron cita para llevar a estos emblemáticos peleadores callejeros a las afueras de Plaza Universidad en la Ciudad de México. El recinto fue escenario de una convivencia histórica entre seguidores de todas las edades que, con desbordante pasión, cosplays de asombrosa precisión y un ambiente de auténtica fraternidad urbana, celebraron la llegada de estos icónicos actores a tierras aztecas.

Un legado que continúa: De las arcades de los 80 y 90 a la pantalla grande
“Continue?” se mostraba en las pantallas parpadeantes de las máquinas recreativas en las esquinas a finales de la década de los 80 y principios de los 90. Quizás la emoción, la frustración y las ganas inquebrantables de continuar para hacerte con la gloria estaban en tu interior, pero lo cierto es que detrás de ti venían más jóvenes haciendo fila con esas mismas ganas de escoger a su peleador favorito. Horas de diversión, de convivencia callejera y de momentos que perdurarán para la eternidad fue lo que dio ‘Street Fighter’, la obra cumbre de Capcom que, hoy por hoy, se erige como el referente indiscutible e histórico de todo el género de lucha.
Con la llegada de ‘Street Fighter II’ en 1992, la franquicia de peleas callejeras cimentó aún más su aplastante popularidad global. La acción desenfrenada se trasladó de los salones de maquinitas a los hogares: en un cartucho gris que se insertaba en la mítica consola NES o SNES, aparecía en pantalla una selección de personajes con diseños vibrantes e inolvidables. Llamaba de inmediato la atención una bestia verdosa con descargas eléctricas, un gigante imponente de artes marciales o dos karatecas que, con diseños casi idénticos diferenciados por el color de sus gi, uno blanco e impecable y el otro rojo pasión, hacían que amigos y familias pasaran horas enteras de diversión y forjaran una postal imborrable de alegría en sus memorias de infancia.
Esta profunda nostalgia resonó fuertemente en el escenario principal de Plaza Universidad a través de los conductores estelares del evento: la reconocida presentadora de cine Gaby Cam y la emblemática voz del boxeo mexicano, Carlos Aguilar “El Zar”. Entre risas, vítores y la simulación sonora de la campana de esquina de un cuadrilátero, ambos rememoraron cómo era crecer con este videojuego en los barrios de México.
“Yo me fui a aquellos talleres... no era 'El Zar', era el pequeño Carlitos jugando y metiendo monedas para jugar. ¿Quién de ustedes jugaba Street Fighter en maquinitas?”, compartió “El Zar” ante el grito eufórico de la multitud reunida.
Por su parte, Gaby Cam añadió entre risas complices el clásico e inolvidable ritual urbano de los jóvenes de la época:
“¿Quién de ustedes se robaba el cambio de sus papás para ir a jugar Street Fighter? Porque yo sí lo hacía... Te cruzabas a la farmacia o a la tiendita de la esquina donde hubiera maquinitas. Y cuando el cartucho de la consola no funcionaba, le soplábamos con fuerza para que se enfriara, le quitáramos el polvo y volviera a correr.”
Ambos conductores destacaron cómo los videojuegos no solo unían a los amigos, sino que también generaban encarnizadas y apasionadas rivalidades en el barrio. En palabras directo al micrófono de “El Zar”: “Los videojuegos separan amigos... todos somos muy amigos hasta que nos enfrentamos en la consola”. Durante la interacción con la marea de fanáticos, se realizó una encuesta improvisada sobre los personajes preferidos de la audiencia, recordando a figuras como Ryu, Ken, Chun-Li, Guile, Vega y hasta la mítica figura de T. Hawk, el imponente representante de raíces mesoamericanas en el universo conceptual de Capcom.
La gente estaba eufórica: algunos alzaban sus peluches de Blanka; otros, sus cartuchos del título del 92, y había quienes llevaban también figuras de Aquaman y de Lobo, personajes a los que ha dado vida el actor Jason Momoa. “¡Cody, Cody!”, gritaba la gente al unísono, mostrando una euforia total por ver ya al astro de la WWE.

La visión del Director Kitao Sakurai y la génesis narrativa de la historia
A casi cuatro décadas de existencia e impacto cultural ininterrumpido de la franquicia, el universo de peleas regresa a la pantalla grande en una superproducción a gran escala respaldada por Paramount, con un presupuesto de realización superior a los 100 millones de dólares y la firme promesa de convertirse en la adaptación definitiva de esta propiedad intelectual.
Carlos Aguilar “El Zar” elogió con entusiasmo el trabajo del realizador tras haber tenido la oportunidad de ver un corte previo de la cinta: “Lo que hace Sakurai me parece que fue espectacular, porque respetó de principio a fin la idea original de Street Fighter, rellenando con maestría esos huecos argumentales de tanto tiempo que nunca se habían contado en la pantalla”.
La decisión narrativa de situar el argumento central en el año 1993 permite explorar los años formativos y los conflictos no resueltos de los luchadores antes de convertirse en las leyendas consagradas que todos conocen. Sobre este pilar argumental, la estrella de la lucha libre y actor Cody Rhodes (Guile) detalló en entrevista el enfoque de la trama:
“...Y si conoces estos juegos, sabes que hay muchísimo trasfondo e historia... estamos empezando justo en esa época, a principios de los años 90. ¿Dónde se encuentra cada quién en ese momento de sus vidas? En cierto modo, es en gran medida una historia de origen...”

Del cuadrilátero a la intimidación del set cinematográfico
La plancha de Plaza Universidad se transformó para la ocasión en una auténtica arena de combate rodeada por una estructura octagonal.Pasadas las 18:00 horas, el segundo round daba inicio, y el primero en llegar fue el cantante mexicano El Bogueto, quien interpretó el tema oficial de la película. La emoción estaba a flor de piel: el cantautor mexicano desfilaba por la tarima y, de un momento a otro, el estallido de la masa humana se escuchó por todo el lugar. Cody, Andrew, Jason, Noah, Callina y el director Kitao Sakurai llegaron al evento, provocando una emoción que solo elevó la euforia colectiva de la fanaticada.

El cineasta Kitao Sakurai, quien asume el reto en producciones comerciales de este calibre, tomó las riendas creativas para adaptar este vasto y complejo universo sin perder la esencia que enamoró a millones de jugadores en todo el planeta. Respecto al delicado equilibrio narrativo que implicaba dirigir una franquicia tan querida, el director Kitao Sakurai explicó su filosofía de trabajo:
“Atraer a todos los fans y a todas las generaciones al mismo tiempo es algo que debe funcionar para todos... el gran reto consistió en balancear eso para encontrar una historia humana y universal con la que cada miembro de la audiencia pueda relacionarse íntimamente.”
“¡Cody, Cody!”, gritaba la multitud, provocando una euforia en el también actor Cody Rhodes, quien, con una adrenalina desbordante, pedía al público más gritos. Noah, por su parte, también se unió a la fiesta y comenzó a interactuar con sus fans desde la tarima. Cada una de las estrellas se sentía como en casa. Con una emoción evidente en el rostro, los actores bajaron del escenario para atender a sus seguidores.
Para Rhodes, de 42 años y con una respetada y laureada trayectoria en el wrestling profesional, que incluyó etapas de formación y presentaciones en rings de México, esta producción cinematográfica representa su debut formal en un proyecto de Hollywood de dimensiones globales. Cody reflexionó con profunda honestidad sobre los retos de pasar de la lucha libre a la actuación dramática tradicional:
“La lucha libre, sin embargo... quiero decir, en términos de exigencia física, la lucha libre es una excelente base para dar el salto aquí porque te resulta familiar. Pero actuar y ser el chico nuevo en el set de filmación... eso es algo sumamente abrumador e intimidante. Noah, Gatal, Moji y todos en el elenco lo hicieron muy fácil durante los ensayos del fin de semana, contando además con la presencia constante de Capcom para repasar e iterar cada detalle de las escenas... Esto es más difícil porque no es mi trabajo habitual de todos los días, pero podría llegar a serlo y quiero ser realmente bueno en ello. Si hablo contigo dentro de diez años, espero haber aprendido tanto en la actuación como lo hice en la lucha libre.”

A lo largo de la alfombra roja,Rhodes mostró una actitud de respeto tanto hacia los fans como hacia los medios, evidenciando así el carácter honorable y esperanzador que ha conquistado a las nuevas generaciones.. Firmó réplicas de cinturones de campeonato de la WWE, figuras de acción vintage y carteles conmemorativos. El luchador de 42 años protagonizó el momento clave de la velada cuando un infante vestido como “la pesadilla americana” se acercó a él. Rhodes no se contuvo: lo cargó y lo llevó al escenario principal, alzando el brazo y lanzando un grito de victoria. La felicidad de ambos, infante y actor, evidenció que la noche era un momento íntimo entre fans y artistas; una noche para celebrar un encuentro y festejar que una franquicia de casi 40 años sigue uniendo a generaciones enteras.

Vulnerabilidad, entrenamiento brutal y fraternidad
El joven actor Noah Centineo, enormemente popular entre las nuevas generaciones por sus roles protagónicos en producciones de Netflix, asume el papel del intrépido Ken Masters, mientras que el especialista en artes marciales y actor Andrew Koji encarna a su legendario rival y hermano de disciplina, Ryu.
Centineo compartió sus reflexiones sobre cómo el guion trasciende las meras secuencias de acción física para profundizar en la psicología de los peleadores:
“...Primero que nada, tienes un videojuego legendario e icónico, ¿cierto? Pero más allá de ser un juego de peleas, existe este nivel verdaderamente interesante de vulnerabilidad y profundidad emocional que proviene de todos los personajes en ambas líneas argumentales. Por eso creo que va a sorprender muchísimo al público cuando entren a la sala de cine.”
Detrás de cámaras, el régimen de preparación física al que se sometió el reparto fue riguroso y demandante. Gaby Cam reveló durante la conducción que Noah Centineo y Andrew Koji vivieron un intenso periodo de entrenamiento conjunto en Los Ángeles y Australia, cultivando una competencia fraternal que los empujó al límite de sus capacidades:
“Traían un pique padrísimo de a ver quién entrenaba más fuerte. Noah contaba: 'Yo ya no me quería levantar del cansancio y Andrew venía y me decía: ¡vamos, levántate!'. Terminaron entrenando no solo ellos dos, sino convirtiendo a todo el grupo de actores en una verdadera familia de gimnasio.”
Al subir al presídium, Andrew Koji y Noah Centineo compartieron bromas frente al público sobre quién había sometido a quién a las rutinas de acondicionamiento físico más severas, dejando ver la genuina química que trasladaron a la pantalla para encarnar a la dupla de karatecas más célebre de la historia de los videojuegos.

El compromiso físico se extendió a todo el reparto. Callina Liang (Chun-Li) tuvo que someterse a exigentes sesiones de levantamiento de pesas, sentadillas y dietas híperproteicas para desarrollar la imponente musculatura que caracteriza las piernas de la peleadora china.
“¡Jason, Jason!”, también se logró escuchar del otro lado. Momoa, quien portaba una botella en la mano izquierda y bebía cuando podía, comenzó a firmar los primeros objetos, como figuras de Lobo y pósteres de ‘Dune’. El actor, que fue acompañado por su pareja, Adria Arjona, mostró felicidad durante todo el evento. A algunos no se acercó por completo, pero esto no impidió que, desde lejos, les saludara con el carisma que lo caracteriza.
El actor encarna a la furia verde de Brasil, Blanka, icónico personaje que tiene el poder de dar fuertes descargas eléctricas a sus contrincantes. Para Momoa, el papel representa algo nuevo en su trayectoria, pues es la primera vez que encarna a un personaje así a través del uso del CGI. El actor expresó con entusiasmo ante los micrófonos:
“Me siento increíble. Es un verdadero honor interpretar a Blanka, es un honor ser parte del universo de Street Fighter y compartir pantalla con este elenco de talentos. Estoy sumamente emocionado de que vean esta película. ¡Es una propuesta muy, muy divertida y repleta de muchísima acción!”
La mística de los deportes de combate en México
La velada en Plaza Universidad no únicamente sirvió para rendir tributo a la industria de los videojuegos, sino también para enaltecer la riquísima tradición y herencia que los deportes de combate poseen en la cultura mexicana. “El Zar” Carlos Aguilar enfatizó el prestigio internacional que ostenta el peleador mexicano en cualquier disciplina de contacto:
“En el mundo del combate libre y los deportes de contacto, el atleta mexicano es sumamente respetado. Estamos considerados, a la par de potencias como Estados Unidos, Japón, Australia e Inglaterra, como una de las naciones más difíciles y complejas para medirse arriba de un octágono o un cuadrilátero.
Un encuentro generacional donde el "Game Over" no existe
La alfombra roja de ‘Street Fighter’ en la Ciudad de México confirmó de manera contundente que la obra maestra de Capcom ha rebasado por completo los límites de una pantalla de videojuegos o de una marquesina de cine. Fue una noche de verdadera fiesta, un puente generacional donde convivieron los creadores originales, las estrellas consolidadas de Hollywood y una comunidad de fanáticos devotos que portaban cosplays impecables, cintas rojas en la frente, peinados característicos de Chun-Li y peluches coleccionables de Blanka.
Como resumió el equipo creativo y los apasionados involucrados en la realización de la cinta:
“Esta es una película hecha por fans y para los fans. Hay una cantidad enorme de energía positiva invertida en el proyecto. Creo que vamos a sorprender a muchísimas personas por el enorme corazón que tiene la historia y por lo leales que fuimos al respetar la esencia de esta franquicia y su universo.”
La velada en Plaza Universidad dejó claro que, a casi cuarenta años de su nacimiento, los peleadores callejeros continúan convocando y apasionando a múltiples generaciones, demostrando que los valores de la camaradería, la superación personal y la convicción de luchar por un sueño nunca pasan de moda, y que en la vida real, el Game Over jamás es una opción.
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