Por Alejandro Ávila Peña
El cine de acción, a lo largo de los años, se ha posicionado como un género grandilocuente, cargado de imágenes frenéticas y estimulantes que llenan de adrenalina a miles de espectadores. Desde tiroteos y persecuciones en vehículos hasta una variedad de momentos extraordinarios, el género se ha consolidado como un referente de diversión dentro del séptimo arte.
A lo largo de los años, diversas películas han construido historias donde lo sorprendente deja de ser algo inimaginable y se vuelve tangible, trayendo consigo a figuras clave del género que se han erigido como héroes de acción. Desde James Bond hasta Ethan Hunt, el género ha encontrado una amplia lista de figuras que han emocionado a generaciones a través de historias llenas de imágenes viscerales y estimulantes. Una de las figuras clave dentro del género ha sido el actor Jason Statham, quien en los últimos años se ha posicionado como un referente de la acción, estando al nivel de leyendas como Sylvester Stallone o, incluso, Bruce Willis.
Statham, a lo largo de los años, ha tenido papeles que lo han desafiado físicamente, pero que, a su vez, lo han llevado a entregar historias memorables dentro del género, como la saga 'Transportador', 'Rápidos y Furiosos', entre muchas otras. Es un actor que logra emocionar a través de una interpretación sobria que, a su modo, consigue conmover y sorprender en cada gesto y cada golpe. Esta semana, el británico regresa a la gran pantalla a través de 'Código: Venganza', película dirigida por el realizador francés Jean-François Richet, quien construye en esta ocasión una obra repleta de combates cuerpo a cuerpo, tiroteos dentro de un titánico barco y, sobre todo, una historia que poco a poco aumenta su intensidad hasta desembocar en una auténtica explosión de violencia.
Una historia conocida
La película nos presenta a Cole Reed (Statham), quien es guardaespaldas y mano derecha de un magnate dueño de una compañía que transporta grandes contenedores a través del mar. Una noche, Cole es testigo del asesinato de su jefe y es incriminado por el acto, comenzando así un viaje en el que Reed deberá buscar al causante de todo esto y, a su vez, conseguir venganza por lo ocurrido. Bajo esta premisa, el realizador francés lleva al espectador a un viaje lleno de misterio, acción y una tensión constante.
El escenario principal donde sucede toda la acción es un inmenso barco, y es precisamente ahí donde la película encuentra una de sus mayores virtudes. Richet aprovecha los espacios reducidos de la embarcación para construir enfrentamientos donde los pasillos, escaleras y contenedores se convierten en auténticos campos de batalla. Cada rincón del navío sirve para alimentar la tensión y hacer que los combates tengan una identidad propia.
El guion de Lindsay Michel y J.P. Davis intenta dibujar una aventura donde el miedo, la venganza y la esperanza sean sentimientos constantes a lo largo de la película. Sin embargo, lo cierto es que la narrativa no busca sorprender demasiado al espectador. La conspiración internacional que se encuentra detrás del asesinato funciona como motor para llevar a Cole de un punto a otro, pero muchas de sus revelaciones pueden resultar previsibles para quienes estén acostumbrados a este tipo de historias.
Y aquí es donde la película deja claro qué quiere ser: no pretende reinventar el género ni convertir a Cole Reed en una nueva figura que cambie para siempre el cine de acción. 'Código: Venganza' conoce perfectamente el tipo de película que es y apuesta por entregar una aventura sencilla, directa y construida alrededor de la presencia de Jason Statham.
Statham y la acción
Statham ofrece una actuación adecuada y, con una interpretación magnética, el británico sigue demostrando por qué es uno de los actores de acción más convincentes del género. El actor logra cargar la película con una actuación que transmite el odio a través de sus gestos y esa ira de venganza en cada golpe. No estamos ante uno de los papeles más complejos de su carrera, pero tampoco es necesario que lo sea.
El personaje está construido alrededor de aquello que Statham mejor sabe hacer: permanecer serio, observar a sus enemigos y, cuando llega el momento, enfrentarse a ellos de la manera más brutal posible. El actor entiende perfectamente este tipo de papeles y consigue que Cole Reed tenga presencia incluso cuando el guion no le entrega demasiadas herramientas para profundizar en su personalidad.
La historia, por momentos, intenta persuadir al espectador a través de una serie de enigmas que generan expectativa por descubrir qué es lo que está pasando en realidad. Poco a poco, Cole se irá dando cuenta de que dentro de la compañía existe una conspiración de alcance internacional que puede causar muchos problemas. Esta narrativa sirve para generar interés y, a su vez, causar más emoción, pero el corazón del filme yace en cada una de las secuencias de acción que hay en la película.
A través de una hora y 35 minutos de duración, la cinta es un combo de combates cuerpo a cuerpo, donde hay patadas, puñetazos en el rostro y demás. También los tiroteos hacen acto de presencia, suscitándose por todo el navío y haciendo que cada enfrentamiento tenga cierta identidad propia.
Los visuales que entrega el realizador francés son frenéticos y aumentan la adrenalina de la cinta. Cada disparo, cada golpe y cada elemento utilizado como arma consiguen ser viscerales y elevan la adrenalina a puntos muy altos. Richet entiende que no necesita llenar la pantalla de explosiones para conseguir emoción; en cambio, utiliza los espacios cerrados para hacer que la violencia se sienta más cercana y contundente.
Esto es especialmente efectivo durante los combates cuerpo a cuerpo. La cámara acompaña a Statham por los diferentes pasillos de la embarcación y consigue transmitir el impacto físico de cada enfrentamiento. Los golpes no solamente sirven para avanzar la historia, sino que también se convierten en parte del espectáculo que la película quiere ofrecer.
El espectáculo de siempre
Toda la trama de la película recae su peso en Statham, quien logra hacer un trabajo decente con lo que le permite el personaje. Si bien no es el mejor rol del actor, es de mencionar que los actores que lo acompañan permiten que la película se sienta con niveles de tensión y, a su vez, que la historia se sienta intrigante por lo bien de sus actuaciones.
La actriz Annabelle Wallis aporta profundidad a la historia, teniendo un rol que destaca por su actuación emocional y, por momentos, cómica. Por otra parte, Roland Møller, como el antagonista, destaca por tener una actuación que intimida, la cual no es exagerada, sino precisa a la hora de representar una presencia que logra convertirse en el centro de atención cada vez que aparece.
Uno de los puntos que más pueden jugar en contra de la cinta es que muchas de sus decisiones narrativas son conocidas. El espectador puede anticipar determinados acontecimientos y entender hacia dónde se dirige la historia antes de que la película llegue a explicarlo. No obstante, esto tampoco termina por destruir la experiencia, porque el objetivo principal de 'Código: Venganza' nunca ha sido entregar una historia compleja.
La cinta funciona precisamente porque entiende que el público que acude a ver a Jason Statham quiere verlo hacer lo que mejor sabe hacer. Quiere verlo enfrentarse a hombres armados, recorrer pasillos estrechos, recibir golpes, levantarse y continuar avanzando hasta encontrar al responsable de todo lo ocurrido.
En ese sentido, la película se encuentra mucho más interesada en la ejecución que en la originalidad. Y aunque esto puede ser un problema para quienes buscan una propuesta diferente, también es una de las razones por las que funciona para aquellos espectadores que simplemente buscan una cinta de acción tradicional.
'Código: Venganza' es una película de acción que no reinventa nada, tampoco pone a Cole Reed como el nuevo héroe del género, pero es una aventura que, a pesar de tener un inicio lento, logra convertirse en una experiencia llena de buenos momentos de acción y, a su vez, en un entretenimiento que no exige algo más, sino solamente la atención del espectador para que se emocione en cada golpe.
La película no es una cinta que reinvente el género ni mucho menos la cinta definitiva de Jason, pero sí es un viaje cargado de emoción y de imágenes contundentes que, en conjunto, ofrecen un espectáculo de mucha adrenalina. Quizá el mayor mérito de Richet sea entender que, en una época donde el cine de acción parece necesitar constantemente reinventarse, todavía existe espacio para una película sencilla que solamente quiera llevar a su protagonista a un barco y ponerlo a repartir golpes durante hora y media.
'Código: Venganza' evidencia por qué el género, a pesar de repetir en ocasiones la misma historia, siempre puede ser efectivo cuando logra retratar con precisión altas dosis de acción y emoción. No es una película que vaya a cambiar la carrera de Jason Statham ni mucho menos una obra que vaya a redefinir el cine de acción, pero sí consigue algo mucho más sencillo: entretener. Y, al final, para una película como esta, quizá eso sea suficiente.
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