Germán Madrazo, deportista que representa a México en los juegos Olímpicos de Invierno, obtuvo la posición 116 de 118 en la prueba de los 15 kilómetros de esquí de fondo; sin embargo, su participación ha sido catalogada como el último lugar más feliz del mundo.

Madrazo cruzó la meta con una sonrisa y con la bandera mexicana en lo alto, la razón es que aprendió a esquiar a principios de este año. Con 42 años de edad, y padre de trillizos, el deportista no tenía suficientes recursos para comprar sus quimeras, pero hoy cumplió su sueño de realizar la prueba en Pyeongchang.

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MENSAJE PARA MÉXICO

Germán Madrazo aseguró que su participación tiene un mensaje muy especial para todos sus connacionales: que la edad y el estado socioeconómico no es un impedimento para lograr las metas. “Si quieres hacerlo, puedes hacerlo”, aseveró el mexicano.

Madrazo afirmó que se inspiró en Roberto Carcelén, competido peruano quien en la misma justa olímpica, pero en Vancouver 2010 llegó a la meta aunque tenía dos costillas fracturadas. Desde que supo la historia, el mexicano se propuso también llegar al final de la misma prueba, aunque fuera en el último lugar.

Aunque eran 118 competidores, Madrazo quedó en último lugar porque los otros participantes no lograron llegar a la meta. El ganador de la competencia fue Dario Cologna, originario de Suiza, quien con 31 años de edad se convirtió en el primer esquiador en ganar dicha prueba tres veces consecutivas.

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