EFE

Por Eduard Ribas i Admetlla

Ciudad de México.- Un hombre con escolaridad básica o sin estudios, mayor a 40 años y que no tiene un trabajo remunerado. Este es el perfil más común entre los mexicanos fallecidos por la COVID-19, según un estudio preliminar elaborado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

"Se decía de forma demagógica que esta era una enfermedad de ricos, de personas con posibilidad de viajar. Pero en toda desgracia o catástrofe siempre son afectados los más vulnerables y esta no tenía por qué ser una excepción", dijo este jueves a Efe el autor de la investigación, Héctor Hiram Hernández.

El breve documento "Mortalidad por COVID-19 en México. Notas preliminares para un perfil sociodemográfico" analiza los datos oficiales y los certificados de defunción hasta el 27 de mayo para conocer las características de quienes han muerto en el país.

Según el análisis, 70% de los perecidos en la nación son hombres, sobre todo entre 40 y 69 años, aunque el investigador recordó que también fallecen menores de edad e incluso bebés.

"Con estos datos, pretendimos hacer una primera aproximación sobre cuáles son los grupos sociales principalmente afectados por la mortalidad", señaló el especialista del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM.

Según el análisis, la mayoría de decesos, 28.1%, corresponde a personas sin actividad económica remunerada -como personas que buscan trabajo, estudiantes o amas de casa- seguido de jubilados, con 12% y empleados del sector público, con 11.7%; básicamente trabajadores del sector salud.

"En contraste, hay muy pocas personas que han fallecido que antes de morir ocupaban puestos directivos en el sector privado", subrayó el experto.

LA IMPORTANCIA DE LA ESCOLARIDAD

Respecto al nivel de escolaridad, el investigador destacó "una concentración muy importante" de 71.2%, de personas que solo terminaron la primaria o no fueron escolarizadas, mientras que la educación media superior es de 15.7% y con estudios superiores de 13.1%.

"Dentro del conjunto de datos, la escolaridad es el que más claramente define el origen social porque está asociada con empleos precarios, bajos ingresos, vivienda precaria y sobre todo a la falta de acceso a la salud", explicó Hernández.

Asimismo, refirió que el hecho de que la mayoría de las víctimas —51.6%— fallecieran en hospitales públicos de la secretaría de Salud federal o estatal tiene una "interpretación muy clara", dado que son centros médicos a los que acuden ciudadanos que no están asegurados o no tienen trabajo.

Por el contrario, los nosocomios del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) concentran 29.9% de los fallecidos, mientras que "en los hospitales privados han ocurrido solamente el 3% de las defunciones", destacó el experto.

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"Nos parece muy importante conocer este perfil de las personas porque nos permite repensar la estrategia seguida por las autoridades hasta ahora", apuntó el investigador.

IMCM

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