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La Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA) llamó hoy a la pacificación y al respeto al Estado de Derecho en Bolivia, al tiempo que abogó por una salida constitucional para la crisis política que vive esa nación sudamericana.

En un comunicado, la secretaría general de la organización multinacional solicitó que “en forma urgente se reúna la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia a los efectos de asegurar el funcionamiento institucional y nombrar nuevas autoridades electorales que garanticen un nuevo proceso electoral”.

La OEA, “frente a la crisis política e institucional en Bolivia”, “rechaza cualquier salida inconstitucional a la situación”, agregó el documento, que además resaltó la importancia de que “la justicia continúe investigando las responsabilidades existentes respecto a la comisión de delitos vinculados al proceso electoral celebrado el 20 de octubre, hasta las últimas consecuencias”.

Debido al retraso en su pronunciamiento oficial, y a la omisión del término golpe de Estado, utilizado por el expresidente boliviano Evo Morales al referirse a su renuncia de la víspera, la entidad continental con sede en esta capital ha sido ampliamente cuestionada.

El secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard, anunció en la mañana que su país solicitaría una reunión urgente de la OEA para analizar la situación en Bolivia y cuestionó que la organización no hubiese condenado los hechos como un golpe de Estado contra Morales.

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En la conferencia matutina habitual del presidente Andrés Manuel López Obrador, Ebrard reafirmó la postura de condena de México a los hechos que motivaron la salida del poder del exmandatario y ratificó la disposición del país a ofrecerle asilo político.

En sus palabras de renuncia al cargo, Morales criticó a la OEA por haber hecho una auditoría sesgada políticamente de las elecciones presidenciales del 20 de octubre, en las que resultó ganador, aunque con ciertas irregularidades que fueron motivo de las jornadas de protesta de sus detractores y la habitual oposición.

Para el presidente de Bolivia desde enero de 2006 hasta este domingo, el análisis de la entidad, cuestionada por muchos por actuar contradictoriamente ante casos similares en distintos países, considerando la cercanía o no de éstos a la postura oficial de la entidad, marcada generalmente por Washington, respondió a intereses oligárquicos de la derecha, a la que llamó a “no destruir Bolivia”.

Notimex

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