Josh Allen rompe en llanto tras otra caída de Buffalo: 'Le fallé a mis compañeros'

Josh Allen

Redacción.- La temporada 2026 de la NFL terminó con un nudo en la garganta para los Buffalo Bills. En un duelo de máxima tensión, el equipo cayó 33-30 en tiempo extra ante los Denver Broncos en la ronda divisional, extendiendo a 33 años la sequía de la franquicia sin llegar al Super Bowl.

Pero más allá del marcador, la imagen que marcó la noche fue la de Josh Allen, visiblemente afectado, con la voz quebrada y lágrimas en el rostro, asumiendo el peso de la derrota.

Un líder roto por la autocrítica

Tras el silbatazo final en el Empower Field at Mile High, Allen compareció ante los medios sin esconder su dolor. El quarterback fue directo, duro consigo mismo y consciente del impacto de sus errores en el resultado.

“Esto es muy difícil, siento que le fallé a mis compañeros. No podemos ganar con cinco entregas… Cuando te disparas en el pie así no mereces ganar”.

El rostro del mariscal reflejaba algo más que frustración: la presión acumulada de liderar a una franquicia que sigue chocando con el mismo muro en enero.

Números que explican el desenlace

En lo estadístico, Allen tuvo producción, pero los errores inclinaron la balanza. Terminó el partido con 25 pases completos para 283 yardas y tres touchdowns, cifras que normalmente bastan para competir en playoffs.

Sin embargo, los cinco balones perdidos fueron determinantes. Allen fue responsable directo de cuatro: dos intercepciones y dos balones sueltos, además de sufrir tres capturas. El propio quarterback reconoció que su estilo agresivo le pasó factura.

“Odio cómo terminó y se quedará conmigo por mucho tiempo”.

La herida abierta en enero

Con esta eliminación, el récord de Allen en postemporada quedó en 8 victorias y 7 derrotas, pero la ronda divisional sigue siendo su punto débil. De seis partidos en esta instancia, solo ha ganado dos (ante Baltimore en 2021 y 2025).

Las derrotas se acumulan: Chiefs en 2022 y 2024, Bengals en 2023 y ahora Broncos en 2026. Demasiados golpes para un equipo que suele llegar, pero no cruzar la puerta final.

Un vestidor en silencio

Allen confesó que, tras el partido, sus palabras al equipo fueron pocas y cargadas de emoción. No hubo discursos largos, solo disculpas y afecto por un grupo que volvió a quedarse corto.

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