Por Ricardo Ortiz

Hemos entrado en un limbo en saber si México apoyará al régimen de Nicolás Maduro o no. Algunos piden que se apoye la auto proclamación del presidente venezolano Juan Guaidó junto con los bloques de la UE y Estados Unidos, otros piden que se respete la autodeterminación de los pueblos y seguir con pie firme lo que dice nuestra constitución; en pocas palabras, no meternos en lo que no nos incumbe. 

El artículo 89 constitucional habla de las facultades y obligaciones del Presidente, pero en especifico, lo más relevante hablando de materia de política exterior viene en la fracción X:

“Dirigir la política exterior y celebrar tratados internacionales, así como terminar, denunciar, suspender, modificar, enmendar, retirar reservas y formular declaraciones interpretativas sobre los mismos, sometiéndolos a la aprobación del Senado. En la conducción de tal política, el titular del Poder Ejecutivo observará los siguientes principios normativos: la autodeterminación de los pueblos; la no intervención; la solución pacifica de controversias; la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales; la igualdad jurídica de los Estados; la cooperación internacional para el desarrollo; el respeto; la protección y promoción de los derechos humanos y la lucha por la paz y seguridad internacionales”.

La política exterior que hemos tenido en los últimos 3 sexenios ha cambiado constantemente, en ocasiones se utilizaba la “Doctrina Estrada” y en otras se utilizaba la ideología que era la mas necesaria para resolver problemas o situaciones que requerían utilizar un carácter determinante y diplomático sin afectar la relaciones con otros países. 

Lo había escrito en mi artículo “La Doctrina Ebrardista=La Doctrina Estrada”: la nueva forma en que se manejará la SRE es a la que piensa Marcelo Ebrard y Andrés Manuel. No se buscará meterse en situaciones que puedan afectar la imagen de México y respetar las decisiones de los Estados extranjeros. 

La política interna es la que interesará en este sexenio y no tanto buscar negociaciones o meterse en problemas diplomáticos con otros países. 

El nuevo gobierno quiere ponerse la lapida de la Constitución y gobernar con “el librito”, pero sabemos que ninguna administración ha seguido de manera contundente todos los artículos y fracciones de nuestra Constitución. Se quiere dar una cara y después se quiere dar otra, es lo que yo veo.

Si el mismo presidente siguiera las reglas, entonces hubiera hecho una licitación a la compra de las pipas de Pemex; no estuviéramos modificando cada articulo o fracción para cumplir los caprichos del presidente. No seamos hipocráticas, por favor.

Reprocho de manera potencial la postura que toma Marcelo y AMLO en la situación de Venezuela, no es de un gobierno democrático y que sigue “los principios de los derechos humanos”, y menos que se preocupe por un régimen dictatorial que atenta contra la vida de muchas personas y el desarrollo de un país que se encuentra en la ruina. 

Que bien, que se siga a capa y espada lo que dice nuestro documento supremo, ojalá se lo recordemos en la cara al presidente cuando no actué acorde a la ley. Así veremos, si es muy constitucionalista o muy mentirosín. 

Nuestro país se hizo famoso en el mundo por “respaldar” y “respetar” lo que está pasando en Venezuela, se apega a los que dice el Secretario General de la ONU y no quiere buscar ningún tipo de protagonismo en las relaciones internacionales en esta nueva era que estamos viviendo. 

México pierde terreno en ser un gigante de la política internacional en Latinoamérica. Los altos oficiales de la SRE y los diplomáticos no veo qué vayan a servir de “mucho” en este sexenio.

Ojalá se siga el artículo 89 como lo rige la constitución y se sigan todos en cualquier cosa que haga el gobierno. Ya veremos qué tan hipocrática es nuestro presidente y sus funcionarios. 

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Ricardo Ortiz Esquivel

Opiniones de política internacional y mexicana.