La robótica cambiará de forma decisiva el mercado laboral en un futuro cada vez más cercano. Conferencistas del prestigio de Andrés Oppenheimer han investigado sobre estos cambios

 

La IA & Robótica son nuevas tecnologías convertidas ya en una realidad en la sociedad actual. Sin embargo, no hemos hecho sino empezar a conocer las consecuencias que tendrán sobre nuestros trabajos y el futuro de la humanidad. Los cambios que introducirá la robótica en nuestra forma de trabajar serán muchos y variados. Algunos expertos se muestran escépticos y negativos al respecto mientras otros tienen una visión bastante idílica de este futuro. En el panorama de los conferencistas y expertos en este asunto destaca por méritos propios Andrés Oppenheimer. Columnista de The Miami Herald, autor de diversos best-sellers internacionales y reconocido como uno de los intelectuales latinoamericanos más influyentes del mundo, sus trabajos e investigaciones son claves para entender el impacto de la robótica y de la inteligencia artificial en nuestra sociedad.

Los robots no dominarán el mundo

Tradicionalmente, la ciencia ficción especulativa en sus vertientes literaria y cinematográfica ha representado a los robots y la inteligencia artificial como una amenaza para la humanidad. Los robots se convertirían, así, en esclavizadores de los hombres, a quienes primero quitarían sus trabajos y, después, su humanidad. Pero esta visión es considerada como nada realista ni probable por parte de expertos como Andrés Oppenheimer. El conferencista latinoamericano ha explicado en diversas ocasiones, en las charlas impartidas en Aurum Speaker Bureau su visión de la robótica. Gracias a los servicios de conferencistas que ofrece Aurum Bureau hemos podido conocer las opiniones de Oppenheimer sobre este tema y tener una visión mucho más realista de lo que vendrá. Así, sería más probable que los robots empezaran a funcionar mal que en algún momento llegaran a dominar el mundo.

El trabajo y los robots

El escenario más posible es que, en un futuro, algunos de los trabajos que conocemos desaparezcan y otros empiecen a ser desempeñados por los robots. Los cambios serán muy importantes y la inteligencia artificial y la robótica revolucionarán nuestras vidas.

Según ha explicado Oppenheimer en las conferencias de Aurum Bureau, tribunales, periodistas y médicos podrían llegar a ser robots. La productividad de la inteligencia artificial provocará que muchos de los productos que consumimos sea más barato, pero, en contrapartida, muchas personas perderán sus puestos de trabajo.

El 47% de los trabajos que existen en la actualidad corren el peligro de automatizarse o volverse obsoletos como consecuencia de los hallazgos tecnológicos, según datos de la Universidad de Oxford. En particular, anticipan que todos los trabajos que tengan que ver con los conocimientos serán robotizados. Y la transición al futuro tecnológico será, muy posiblemente, traumática y nada fácil para la mayoría de nosotros. Los robots no se cansan, no tienen horarios de trabajo delimitados, no sufren de síndromes como la depresión, desmotivación o apatía, no piden aumentos de sueldo y no tienen vacaciones.

En este proceso llama particularmente la atención el denominado “cloud computing”, un proceso que permite la conexión de todos los robots entre sí y el acceso de la experiencia entre unos y otros. De este modo, podrán aprender de forma colectiva unos de otros.

No obstante, pese a que las máquinas harán muchas tareas mejor que los humanos, todavía será necesaria nuestra intervención para interpretar los datos ofrecidos por los robots, aplicar el sentido común y desempeñar tareas solidarias y de valor añadido. La creatividad y la imaginación son cualidades humanas que muy difícilmente la inteligencia artificial podrá replicar.

Motivos para el optimismo

Pese a la amenaza del desempleo como consecuencia de la automatización, para Oppenheimer todavía hay motivos para el optimismo. La robótica ofrece posibilidades para conseguir un mundo más justo, con un mejor reparto de la riqueza que el actual. Los costes serán más reducidos, disminuirán los tiempos de producción y se incrementará la rentabilidad en los trabajos.

Además, los robots podrán llegar a pagar pensiones y habrá subsidios por no trabajar en muchos países desarrollados. El conferencista latinoamericano cree que aquellas personas desplazadas por los robots recibirán una renta básica a cambio de trabajo social. Una renta básica derivada del trabajo social evitará la aparición de muchas personas desempleadas ydeprimidas en la sociedad que viene.

Un proceso que no tiene freno

En suma, Oppenheimer advierte que la robotización de la sociedad es un proceso que no tiene freno ni vuelta atrás y los movimientos anti-robotización están abocados al fracaso. La mejor medida por parte de los países y gobiernos es no oponerse al cambio, favoreciendo que la transición sea lo menos dolorosa posible y tomando conciencia de lo que viene. En este sentido, los países del mundo que nos llevan ventaja son gigantes tecnológicos como Corea del Sur y Japón. Los países que no quieran participar de esta revolución perderán competitividad y se verán superados por la competencia.

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