Por Francisco X. López

Durante siglos la imagen del payaso ha causado distintas reacciones en la gente. El actor con la cara pintada consigue hacer reír pero también es un espejo que muestra el rostro deformado de la sociedad, la crueldad del mundo y sólo la carcajada nos permite escapar del horror y a veces sumergirnos en él.

Desde que Joseph Grimaldi estableciera el molde del clown en el siglo XIX, estos personajes se han caracterizado por su fuerte presencia en el escenario, no sólo para hacer comedia, también para mostrar al público el lado oscuro, dramático, trágico de una cara feliz.

Este fin de semana durante la 77 muestra internacional de arte cinematográfico de la bienal de Venecia, el Leon de Oro a la Mejor Película fue otorgado a Joker, dirigida por Todd Phillips. Desde que se anunció esta producción, ha estado bajo la lupa. Primero porque el director tiene en su currículum películas como Starsky y Hutch y la trilogia de la comedia ¿Qué Pasó Ayer? dando origen a muchas dudas sobre el tono y la calidad del producto final. Después por su protagonista, Joaquin Phoenix, reconocido actor del método, quien previamente pudo haber interpretado tanto a Batman, como a Hulk y al Dr. Strange, aclamado por los fans que esperaban desde ya a un interpretación memorable, en una actuación“épica”.

Las primeras reacciones hablaban de una obra maestra, y esto se ha cimentado después del premio obtenido en Italia. Los fans se aventuran a asegurar que los cómics ahora si tendrán el reconocimiento como arte, pero hay que acotar estas expectativas.

Emma Tillinger, productora de la cinta, aseguró odiar las adaptaciones de cómics, y el director dijo que plasmó su propia versión del personaje, inspirándose más encintas como Taxi Driver, Toro Salvaje y El Rey de la Comedia.

La cinta esta inspirada en el archienemigo de Batman, pero no se basa en un cómic en especifico; reinterpreta al personaje de una manera realista y dolorosa en un descenso lento y progresivo hacia el abismo de la locura.

El Guasón ha rebasado su origen como villano de cómic y se coloca como un personaje íconico de la cultura contemporánea, lo cual posibilita versiones de autor, como se ha visto con Robin Hood, Sherlock Holmes e incluso Blanca Nieves.

Ante la saturación de cintas que presentan versiones ligeras, cómics e infantilizadas de los súper héroes, este filme se presenta como un respuesta, como el ejemplo de lo que un director con libertad creativa puede hacer con personajes en loa cuales otros sólo buscan fan service y producir montañas de dólares.

La gran pregunta es si estamos ante el inicio de una tendencia o sólo será un caso aislado. Personajes e historias sobran en el universo del cómic dignas de recibir un tratamiento adulto y sin compromisos en la pantalla grande. El 4 de octubre el público en general podrá ver esta obra y juzgar por sí mismo.

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Francisco Xavier Lopez Martinez


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