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Reseña | 'El Heladero': Sangre, risas y sátira social en lo nuevo de Eli Roth

Escena

Entre niños homicidas y litros de sangre, 'El Heladero' de Eli Roth busca sacudir la inocencia suburbana en Bayleen Bay. Un festín de humor negro, gore extremo y ácida sátira social que tambalea al intentar sostener el peso de sus grandes ambiciones.

'El Heladero' llega este fin de semana. Foto: Diamond Films
'El Heladero' llega este fin de semana. Foto: Diamond Films

Por Alejandro Ávila Peña

El cine es ese espacio sagrado donde las emociones salen a escena: miedo, risas, lágrimas y satisfacción por reaccionar ante el impacto de una película. La emoción es el mayor logro de la imagen en el espectador, ya sea mediante una aventura ficticia, un triunfo, una derrota o una masacre. Así, el séptimo arte se consolida como un refugio para que diversos subgéneros alberguen historias auténticas que apelen a un público específico, logrando una complicidad visceral que pocos medios consiguen igualar.

Aunque parezca difícil de creer, la pantalla provoca una reacción física inmediata. Sin controlarlo, el temor o la carcajada espontánea se apoderan de nuestro cuerpo . En este panorama, el género de terror ha sido un pilar fundamental para contar historias inquietantes . Dentro de este, el slasher se erige como una inyección de adrenalina pura: un combo de secuencias viscerales donde, entre litros de sangre y vísceras, se ofrece una estimulación constante. La nueva película de Eli Roth, 'El Heladero', se inscribe en esta tradición, presentándose como un festín de estímulos sangrientos donde el horror físico y la comedia negra se entrelazan de forma tan indisoluble como macabra .

La inocencia suburbana y el festín de la demencia

'El Heladero' parte de un esfuerzo creativo por parte de Roth para entregar la que bien podría considerarse la obra más bizarra de su filmografía, evocando el cine de los años ochenta . La cinta nos traslada al pintoresco pueblo de Bayleen Bay, un idílico suburbio que evoca los escenarios de Stephen King en 'It' o 'Carrie', e incluso la estética de 'E.T.' . Roth se esmera en retratar esa calidez inicial a través de juegos de béisbol, primarias coloridas y un entrañable grupo de niños inadaptados . Sin embargo, detrás de las risas de los pequeños comiendo un helado, se esconde un oscuro secreto ligado a un pacto demoníaco.

La trama arranca con la llegada de un misterioso vendedor de helados interpretado por Ari Millen. El conflicto estalla cuando todo infante que ingiere sus productos cae en una especie de posesión demoníaca que los lleva a asesinar a sus padres y a cualquier adulto que se les atraviese. Roth brinda una carnicería brutal que, desde sus primeros minutos, se siente grotesca e hipnótica, pero por una extraña razón resulta divertida. Desde decapitaciones hasta mutilaciones donde un niño le quita las vísceras a su familiar, la cámara captura la barbarie con un cinismo y una sátira que hacen de cada ejecución una especie de triunfo cómico más que una sentencia trágica .

El horror como espejo corrupto de las instituciones

Detrás de este espectáculo sangriento se percibe la comedia negra de Roth, una provocación que incomoda pero arranca sonrisas de oreja a oreja. El elenco de niños funciona como un anclaje empático, destacando Jared Mayfair, un niño alérgico a la lactosa que, al no poder consumir los helados malditos, lidera la resistencia de este grupo de inadaptados .

Lo más llamativo de la propuesta es el mensaje contestatario que Roth intenta deslizar entre tanta víscera. Sin filtros, la cinta aborda problemáticas como el abuso infantil, los crímenes sexuales y el racismo . 'El Heladero' utiliza el gore para proponer un análisis sobre las instituciones que históricamente resguardan la autoridad y prometen proteger a la sociedad, como la escuela y la policía. Roth teje su cuento oscuro sugiriendo cómo los infantes son condicionados para respetar a quienes portan un atuendo de poder, revelando de forma ácida que el poder corrompe y que estas instituciones suelen ser meros disfraces de personas que abusan de su posición para lastimar a los más desfavorecidos.

Un helado que se derrite en su propia repetición

A pesar de sus audaces intenciones, el filme no logra sostener el peso de sus ambiciones. Al contrastar la obra con la recepción anglosajona, se nota que el largometraje diluye su discurso bajo un tono que la prensa ha catalogado como "calorías cinematográficas vacías". Críticos extranjeros señalan que la cinta homenajea a los cómics de terror de la editorial EC de los años cincuenta e intenta recrear secuencias de 'Los Pájaros' de Alfred Hitchcock. Sin embargo, Roth carece de la paciencia narrativa necesaria para construir tensión dramática, prefiriendo saltar directo al impacto visceral.

Asimismo, el Heladero de Ari Millen sufre de cierta superficialidad. A diferencia de Pennywise en 'It', carece del desarrollo profundo que lo consolide como leyenda del horror moderno, quedando como un catalizador sin motivaciones claras Además, el uso de animaciones para ilustrar los trances infantiles ha sido criticado por restarle valor artesanal. En definitiva, 'El Heladero' se consolida como un estimulante festín de diversión sanguinaria que deleitará a los fanáticos del slasher [10]. Sin embargo, para quien busque una cohesión real entre comedia negra y crítica social, la obra se sentirá inconexa y repetitiva, terminando por ser un filme que divierte a medias pero no termina por convencer del todo .

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Alejandro Ávila