Espada de Dos Manos

Por Marcelo Fabián Monges / Escritor y periodista

22/06/2020

Esa BOA que se inventó López Obrador, tan afecto a gritar inventando fantasmas como sí ahí estuviera el chupacabras para que la gente salga corriendo a defenderlo, hacerse la víctima, y justificar su terrible fracaso, es en realidad lo que México necesita, con la misma urgencia que un enfermo que se está desangrando necesita que le hagan una trasfusión de sangre. Sin la BOA de López Obrador, difícilmente, muy difícilmente, México conservará la democracia, la República y sus libertades actuales.

En la conferencia de prensa de este lunes, López Obrador dejó claro que tiene en la mira al INE, y que así como antes dijo que se convertiría en el guardián del presupuesto y que la gente lo eligió para eso, y lo que hizo en realidad fue tratar de alzarse con todo el presupuesto, tratando de quitarle a través de los diputados de Morena las atribuciones al Congreso para decidir sobre el presupuesto, ahora dice que será “el guardián electoral” para que no haya fraude electoral. Ya todos lo conocemos muy bien a López Obrador, o deberían conocerlo muy bien, si gana él, las elecciones fueron limpias, si pierde hubo fraude electoral. Esta es la receta que aplica desde el 2006 y seguirá aplicando aún ya ocupando la presidencia de la República.

Muchos son los caminos y las formas con las que López Obrador está dejando muy claro que quiere alzarse con el INE, dominarlo a su antojo, colonizarlo o destruirlo. Acá lo que hay que tener muy claro es que la democracia se defiende en las calles y se defiende todos los días. Si los mexicanos se duermen, López Obrador se alzará con el INE y se habrá terminado la democracia mexicana, y entonces habrá López Obrador o por lo menos Morena por muchos años y por mucho rato.

Para salir a defender al INE no hay que esperar que el Instituto Nacional Electoral se esté incendiando, que ya no exista más. Eso sería salir a lamentarlo. Algo que no sirve para mucho, o mejor dicho para nada. Las acciones para defender al INE deberían ser permanentes a partir de ahora y deberían incluir a todos los sectores sociales, comenzando por FRENA, cuyos adherentes hasta ahora son los que han mostrado más vigor, estar más despiertos y tener más determinación. Pero debería incluir también el llamado a la movilización de toda la oposición política, de los partidos políticos, de la sociedad civil completa.

Si existiera vida colectiva inteligente en el espectro político mexicano, en los partidos políticos específicamente, la BOA que inventó López Obrador, como un conjuro de toda la oposición y de todos los críticos posibles para enfrentarlo, ya estaría siendo una realidad, para enfrentar los desquicios de la cuarta transformación, ahora mismo, y no sólo en 2021, para evitar todos sus atropellos, sus burlas, sus majaderías y sus insultos a la razón.

Pero en el horizonte político mexicano no todos lo ven así. Hay quienes tienen artritis crónica y comenzar a moverse en virtud de lo que al país le hace falta le cuesta más que levantarse a un enfermo de artritis séptica. Están sentados en sus poltronas conformes con su dieta (de Senador o de diputado, según sea el caso) y desde allí especulan o se conforman en cómo seguir teniendo un hueso en el futuro, y para ello evalúan las perspectivas que tendrá en las próximas elecciones su propio changarro, sin tener la visión que aún con la caída en picada de forma permanente de la imagen de López Obrador y de la no aceptación pública del presidente, a quien le sobran errores como para repartir, y es recibido por manifestaciones de protestas en todos los lugares a donde ha ido últimamente (aún cuando él diga que está en su mero mole, sus caras muestran todo lo contrario) aún con todo eso, si la oposición va dividida en 2021, tiene el riesgo de ser arrasada en muchos lugares por el aparato de Morena, que muy probablemente muchos subestiman, entre los que están analistas, columnistas y políticos de oposición.

Morena tendrá para 2021 todos los recursos del Estado a su disposición para hacer una elección con el mismo estilo con el que gobierna, pasando encima de todo, burlándose de todos, no respetando ninguna regla, y disponiendo de todos los recursos posibles solo para lo electoral, aún por encima de la salud y la vida de los mexicanos. Y si algo demuestra esto es el uso de recursos que el gobierno de López Obrador ha tenido durante la pandemia y el manejo de la tragedia que significa el virus en México, con el índice de letalidad más alto del mundo.

Además, Morena tiene la visión y los reflejos para hacer alianzas con otros partidos, como lo acaba de hacer apenas publicaron la denuncia de su BOA imaginaria. Algo que la ceguera de la oposición no le permite hacer. Debería la oposición aprender de la experiencia ajena y mirar cómo Mauricio Macri en Argentina perdió por 6 puntos conceptuales las últimas elecciones a la presidencia por no hacer alianzas, teniendo al frente a una Cristina Fernández de Kirchner, quien a pesar de tener 14 causas judiciales y 7 pedidos de detención, supo hacer alianzas, poner al frente un candidato pantalla para bajarle al perfil de su imagen y ganar de nuevo la elección.

Hay quienes han reaccionado rápido y bien. Por ejemplo, el PAN le ofreció ir unidos a Movimiento Ciudadano en 2021, casi inmediatamente que emergió la BOA inventada por López Obrador. A lo que Dante Delgado les respondió que no, y desde sus filas les dijeron literalmente: "Somos conscientes que el proceso electoral 2021, con el que se renueva tanto la Cámara de Diputados, como 15 gubernaturas, congresos locales y ayuntamientos a lo largo del país, obligarán a una serie de definiciones y de construcción de acuerdos de alcance regional entre las distintas fuerzas políticas. Pero hoy, para Movimiento Ciudadano no hay otra prioridad más que enfrentar la crisis que vive el país con unidad, inteligencia y responsabilidad".

Dante Delgado está conforme con lo que consiguieron en 2018, con el liderazgo que está consiguiendo Enrique Alfaro, pero se queda con eso, con la perspectiva de seguir desarrollándose solos a ver hasta dónde alcanzan. Y no se da cuenta Dante Delgado y la gente de Movimiento Ciudadano que actuar con “unidad, inteligencia y responsabilidad” hoy es enfrentar juntos a Morena en 2021, ahora, y en todos lados.

También están los que han respondido bien, con buenos reflejos, como Guadalupe Acosta Naranjo, quien desde el PRD comenzó a dar claras muestras de que desde ese instituto político escuchan con atención que la ciudadanía pida la unidad de la oposición. Las mismas señales ha dado Fernando Belauzarán, también desde ese partido.

López Obrador le regaló una enorme idea a la oposición política, la de la BOA que el país necesita. La oposición solo tiene que construirla y vencer a Morena con su propio invento. Así tenemos que mientras López Obrador tiene tiempo e imaginación para crear escenarios victoriosos hasta para la oposición, esta parece ser ajena a cualquier tipo de idea de triunfo que pueda desterrar a Morena del mapa electoral.

Tal es el peligro que representa López Obrador y Morena para la democracia y la libertad en México que la BOA debe ser tal, que incluya al PRI. Nadie debería quedar afuera de la nueva y verdadera BOA que debería crecer como si le hubieran dado esteroides desde chiquita para que sea el instrumento que sirva para conjurar la amenaza contra la democracia mexicana y borre a Morena del mapa electoral.

Pareciera que hay que explicarle a la oposición que de seguir teniendo mayoría en el congreso, Morena terminará con el INE, lo cual significa terminar con la democracia en México. Terminará con la vida de miles de mexicanos que morirán por falta de atención médica porque a López Obrador no le importa ni la salud ni la vida de los mexicanos, algo que ya está sucediendo, y sus prioridades están en lo electoral y en su tren Maya, en la refinería de Dos Bocas y en el aeropuerto de Santa Lucia. Y en algún momento de su sexenio pasará a las expropiaciones, con cualquiera de sus pretextos preferidos.

El actual gobierno argentino, cuyo modelo político en gran parte es el de Venezuela, acaba de declarar la expropiación de Vicentín, una empresa a la que le quedó bien querer expropiar y como respuesta tuvo a millones de argentinos movilizados en las calles este 20 de junio, convocada como un banderazo nacional, pero la movilización fue tal, que el gobierno tuvo que ir hacia atrás con su medida de expropiación. El mismo revés recibió el gobierno de Alberto Fernández del Poder Judicial.

Si Morena gana en 2021, todo México tiene que saber que en algún momento del sexenio de López Obrador, las expropiaciones llegarán. Con cualquier pretexto, pero llegarán.

Si quieren conservar la República, la oposición tiene que ser consciente que no pueden permitirse de ninguna manera perder con Morena en 2021 y permitirle conservar la mayoría en el Congreso. Y para eso, la única carta que les asegure el triunfo es ir juntos. Y si se quiere conservar la democracia, la defensa del INE tiene que hacerse con una gigantesca movilización permanente, no con meras declaraciones.

Por otro lado, está FRENA, un conjunto de ciudadanos que más allá de partidos políticos hoy se han transformado en la verdadera oposición. Autoconvocados, con mucho vigor, con mucha resolución, no han tenido miedo para salir a decir de frente que se oponen al gobierno de López Obrador y que exigen su renuncia. Con esas premisas se han movilizado por decenas de ciudades del país, incluso yendo a esperar a López Obrador a sus últimas giras, para gritarle su oposición en la cara. En FRENA convergen así, hoy por hoy, los mexicanos con más sangre en las venas, los más indignados, los más conscientes de que López Obrador está desmantelando al Estado y de seguir así, destruirá el país mientras le dan unas ocho vueltas con el vigor de sus movilizaciones a la oposición, que sigue pensando en cuál, de todas sus próximas reencarnaciones, habrá de nacer de nuevo y caminar.

En este contexto hay que felicitar a los ocho gobernadores que le solicitaron a López Obrador suspender las obras del Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el Aeropuerto de Santa Lucía. Y trabajan para construir un bloque que les permita tomar decisiones sensatas más allá de los delirios del gobierno de López Obrador.

 

Irma Eréndira Sandoval y John M. Ackerman

Estos dos personajes ya eran patéticos en sí. Siempre lo fueron. Por su fanatismo, por su falta de debatir desde las razones. Por su falta de pudor ante el ridículo, y tal vez justo por esas razones se consagraron como unos de los máximos exponentes públicos del modelo político de López Obrador, quien parece afecto a casi todas estas cualidades. Pero el bombazo lanzado por el periodista Carlos Loret de Mola, a través de un trabajo de investigación, con el cual publicó las propiedades injustificables de la secretaria de la Función Pública y de su marido, les puso el tanque en el que creían moverse en llamas. Para aumentar el nivel del absurdo, desde el gobierno de López Obrador se armó una defensa pública de estos personajes a los que se mandó a defenderlos a otros tan patéticos como ellos, entre los que destacan la impresentable de Sanjuana Martínez, todavía directora en Notimex y Hugo López Gatell, quién ya no sabe cómo esconder los muertos por la pandemia, aunque ha conseguido esconder a muchos más de los que muestran las cifras oficiales.

Pero todo el cuadro trazado alrededor de estos personajes y de su ridícula defensa armada desde Palacio Nacional, pueden sintetizarse en una sola conclusión: a la cuarta transformación la integran personas sin honor.

Decir que alguien no tiene honor es algo terrible. Pero es la verdad. No tienen el menor pudor en mentir descaradamente, en culpar a los otros de sus propios errores e incluso de sus propios robos, en este caso “el malo” o “los malos” no son los corruptos, sino los que denuncian. Así para el gobierno de López Obrador el problema no está en quiénes tienen cuantiosos bienes que no pueden justificar ni explicar de ninguna manera, sino el que los descubre, el que los denuncia. A ese nivel llega el grado de hipocresía, de cinismo, de vileza de López Obrador y de los miembros de su gobierno que salen “orgullosos” a defender la corrupción de sus compañeros. Porque pareciera que la verdadera razón para poder defenderlos, desde el gobierno de López Obrador reside no en que sean honestos, o que no sean corruptos, sino que esta es “su corrupción”, la de ellos, la de su tiempo, a la que tienen derecho. De ese tamaño es la falta de moral del modelo político de López Obrador y de sus seguidores. Y por lo mismo, sin personas que no tienen nada que ver con el honor.

Muchas son las cosas que muestran que López Obrador no tiene honor, como el hecho de que miente permanentemente, de que no tiene palabra, entre otras muchas conductas permanentes. Lo asombroso es ver cómo un líder atrae a sus iguales, a quienes se identifican con él, y esto no necesariamente se produce en torno o detrás de virtudes positivas, esto se produce también como en este caso, aglutinando a personajes sin honor, sin pudor, y con cara para cualquier cinismo.

Ojalá la oposición consiga curarse de la artritis, dejar los intereses mezquinos, las visiones pequeñas, y decidan con un mínimo de grandeza construir la BOA que imaginó López Obrador, para evitar que quienes hoy, desde la falta más absoluta de honor, presiden un modelo político que se actúa como esos ladrones que cuando llega la policía gritan ladrón ladrón, señalando para otra parte, para distraer la atención, y hacer correr a la Ley en otra dirección.

Ojalá esa BOA que inventó López Obrador, la oposición la sepa hacer realidad, por el bien de México, y por el futuro de las próximas generaciones. Y Ojalá la oposición exija la inmediata destitución de los personajes del gabinete que han sido exhibidos en su corrupción y que son defendidos por un coro de personajes sin honor ni pudor, con resultados tan desastrosos y fuera de toda ética como ellos.

En este contexto hay que felicitar a los ocho gobernadores que le solicitaron a López Obrador suspender las obras del Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el Aeropuerto de Santa Lucía.

Importante: Este contenido es responsabilidad de quien lo escribe, no refleja la línea editorial del Diario de México

Imagen de Marcelo Fabián Monges

Marcelo Fabián Monges

Escritor argentino, nació en la ciudad de Córdoba, 1964. Naturalizado mexicano. Ha colaborado en el Diario Página 12 de Buenos Aires. En México en la revista Mira (de Miguel Ángel Granados Chapa), en los periódicos La Jornada, Reforma y El Universal. Es autor del Proyecto de Convención contra los Golpes de Estado (2009). Es presidente de la Fundación Conciencia y Dignidad. Es autor de los libros: “A los 500 años de la ocupación de América” (1992), prologado por el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel. “Chiapas cuando la dignidad se levanta y camina” (1995), con prólogo de Osvaldo Bayer (autor de la Patagonia Rebelde). “Un llamado a la humanidad contra el exterminio de la especie” (2002), con reseña de Carlos Monsiváis, libro que comprende un compendio de propuestas en contra del neoliberalismo, el armamentismo y la guerra. “Lucila entre el mar y el fuego”. Novela. (2007) “Cuando Hablo con Vos”. Novela. (2011) “Divina Mar”. Novela. (2012) Trump La Resistencia. Ensayo (2017)

Importante: Este contenido es responsabilidad de quien lo escribe, no refleja la línea editorial del Diario de México