'Bebé Reno': Asfixiante y adictiva

Bebé Reno

Por Jesús Delgado

Bebé Reno es una serie original de Netflix, que a la fecha se encuentra en el Nro. 1 de los programas más vistos de la plataforma en México, logrando además permanecer en el top 10 en otros 90 países. No sólo el público favorece la producción, la crítica especializada también, como lo demuestran: el 100% de aprobación que tiene en Rotten Tomatoes, los 86 puntos que tiene en Metacritic y el 8,3 sobre 10 de calificación que logró en IMDB. 

La serie cuenta la historia de un comediante llamado Donald, quien conoce a una mujer, de nombre Martha, cuando ella asiste al bar en el que trabaja. Martha es una mujer vulnerable que presenta un desequilibrio mental y emocional, por lo que se obsesiona tanto con Donny que rápidamente se convierte en su acosadora. Martha no solamente se saltará todos los límites para entrar en su vida privada, sino que no le dará respiro en lo adelante, alterando sus relaciones interpersonales, autoestima y capacidad de mantenerse en paz consigo mismo. Donald deberá ponerle fin a esta situación, lo cual no será sencillo cuando descubramos que Donald padece ciertos problemas también en su propia percepción y en su capacidad de poner límites a los demás, lo que le dificultará accionar en su propia defensa. 

La ficción está inspirada fielmente en la historia personal de su creador, Richard Gadd. Quien la llevó al teatro, inicialmente, en un monólogo que resultó muy exitoso. Gadd habla en primera persona y escribe sobre un tema que conoce bien, se esfuerza en hacernos entender los detalles, hace un ejercicio de memoria pero también se propone complejizar, sin ningún pudor, el conflicto planteado. Pone el dedo en la llaga sin importar lo que pueda salir de ahí. 

Gadd no es complaciente, si bien quiere comunicarse de manera global, sabe que la mejor forma de hacerlo es apuntando a lo particular, abriendo el corazón y contando esta historia con una brutal honestidad. Por eso no se enaltece a sí mismo – que pudiera-, colocando a su acosadora como una enferma perdida y reivindicándose a sí mismo. No lo hace, todo lo contrario. En todo momento provoca interpretaciones diferentes, los personajes se equivocan y se vuelven a equivocar. 

Cada evento está justificado dentro de la psiquis de los protagonistas y sus patologías. La trama se va develando por capas, es impredecible. No hay posibilidad de lugares comunes, porque todo parece posible. La historia habla de dolor, de seres erráticos, de la complejidad de la mente humana, así como de las emociones y los vínculos entre las personas. Aquí no se caricaturiza ni se pretende solo entretener o aleccionar. El respeto al espectador es total y la humildad y entrega de Gadd, primero, y de todo el resto del equipo, después, es absoluta. 

Destacan las actuaciones de Jessica Gunning como Martha Scott y de Nava Mau, actriz transexual mexicana, como Teri, orgánicas y precisas en la construcción de sus complejos personajes. La labor de dirección resulta impecable y comprometida en contar una historia que cala profundo en el espectador. 

Por todo lo dicho, bien puede entenderse el éxito que está teniendo esta producción en la plataforma Netflix a nivel mundial, es uno de esos casos en los que la inquietud artística y el interés comercial comulgan en beneficio tanto de sus creadores y  productores, como de los espectadores. Desde aquí un humilde llamado para que se hagan más series así y para que muchos productores de televisión de la región la tomen como referencia para mejorar la calidad y aumentar la profundidad de los contenidos audiovisuales. Que así sea.