El morbo y el espectador: 'El Caso Asunta'

El Caso Asunta

Por Jesús Delgado

Desde la época del Imperio romano está comprobado que apelar al morbo popular vende, es muy conocido el tipo de “espectáculos” que se presentaban en el Coliseo, esos combates realmente sanguinarios entre gladiadores, animales, o inter especie, en los que miles de personas presenciaban luchas a muerte para el entretenimiento popular.

Esta curiosidad hacia lo siniestro y la violencia ha sido estudiada y analizada desde hace mucho tiempo, de hecho, no solo se explota comercialmente en la industria del entretenimiento, o en la literatura, sino también en el turismo, por ejemplo, existe el llamado Turismo oscuro, que se encuentra actualmente en auge, en el que las personas gustan de viajar a lugares en los que puedan tener experiencias relacionadas con la muerte, tales como Chernóbil; la avenida en la que asesinaron al presidente Kennedy en Dallas; el lugar en el que ocurrieron los atentados del 11S en Nueva York; así como campos de batalla o de concentración.

La prensa sensacionalista, que se caracteriza por difundir información polémica, chocante o que llama mucho la atención, a menudo de escasa trascendencia pero que despierta gran interés entre el público, en perjuicio de otros temas o de los aspectos objetivamente más importantes de esos casos, está basada en este morbo popular por lo escabroso, también las películas de terror, siendo éste uno de los géneros cinematográficos que más público lleva a las salas de cine.

El Caso Asunta es una serie española de ficción que apela a esta curiosidad morbosa, consta de seis episodios y ha acaparado la atención internacional precisamente por contarnos una historia estremecedora en la que conoceremos a Rosario Porto y Alfredo Basterra, una pareja recién divorciada, padres adoptivos de Asunta, una niña de origen asiático que fue encontrada sin vida en 2013, al parecer a manos de sus propios padres. 

En España, país del que son originarios Rosario y Alfredo, el caso es muy conocido ya que acaparó titulares durante años, ya que se dieron a conocer una gran cantidad de sucesos perturbadores, que condujeron a posibles móviles y teorías sobre las razones del crimen, ya sea inculpando a un padre o al otro, o a ambos. 

Para mayor desconcierto y curiosidad popular, en el caso Asunta nunca se llegó a determinar una causa probada del crimen de forma definitiva, aunque sí se condenó a los padres, por existir suficientes evidencias de que fueron los autores materiales e intelectuales del crimen, al día de hoy siguen sin precisarse las causas exactas que los llevaron a cometer este monstruoso acto.

 

La serie cuenta con un alto nivel de producción, su guión es sólido, resultado seguramente de una investigación rigurosa, las interpretaciones son excelentes y en general se muestra un respeto considerable a la historia que se está contando, por lo que no resulta extremadamente amarillista y se agradece. 

En este sentido, El Caso Asunta es una producción audiovisual que apela al morbo del espectador, pero con límites, sin descuidar el nivel artístico y estético. Resulta entonces en un contenido que hace justicia a la historia de la víctima al exponer a sus homicidas y que, si bien recurre a los mismos instintos humanos a los que se dirigían aquellos combates sanguinarios en el Coliseo romano, también  nos demuestra que hemos ido evolucionando como especie y enriqueciendo el arte de contar historias y entretener a los espectadores.