Ricardo Ortiz Esquivel

 

El gobierno “de facto” se terminó y ahora tenemos un gobierno constitucional que se ha puesto a trabajar desde el primer día que empezó funciones. Andrés Manuel y sus declaraciones han dado de que hablar todos los días desde que comenzó con las “mañaneras”, en especial hay dos temas que se me hacen bastante importantes para lo que se viene en su administración y que pudiera manchar la imagen y la autonomía de algunos órganos del poder federal: la ley Taibo y los nombres que ha propuesto para la vacante de la SCJN(Suprema Corte de Justicia de la Nación).

Paco Ignacio Taibo II es un suculento personaje que esta dando de qué hablar en los medios, hay personas que están de acuerdo y en desacuerdo con las lamentables declaraciones que dio durante un evento en la FIL: “se las metimos dobladas, camarada”. Desde ese episodio tan vergonzoso y penoso, se alzaron las voces en contra del escritor de nacimiento español y naturalizado mexicano, pues los mismos miembros de la bancada de Morena en el Congreso de la Unión rechazaron el comportamiento de Taibo II y así por “querer quedar bien” con la población y con el mismo partido de mayoría, congelaron la propuesta para que se parara todo ese procedimiento legislativo. Todo mundo estaba indignado, se vinieron criticas y columnas dedicadas a la frase que lo puso en el ojo del huracán. Sin embargo, el escritor ya pidió perdón y se ha seguido con el proceso para que él pueda dirigir el Fondo de Cultura Económica. En una reciente declaración, el presidente Andrés Manuel lo perdonó y cree que es la persona indicada para tomar el puesto de ese fondo de cultura. Ya se está preparando el Senado de la República y las distintas comisiones del recinto, para que se debata si es apto o no que se modifique la Ley Federal de las Entidades Paraestatales. Seamos sinceros, es más que obvio que sí AMLO ya dio su “visto bueno” para Taibo, entonces el Senado y la mayoría de Morena tendrán que acatar las ordenes del presidente constitucional mexicano. Es cuestión de esperar y que se haga realidad su nombramiento; estemos de acuerdo o no, ya decidieron por nosotros. 

El tema de los nombres propuestos para llenar la vacante de la SCJN es controversial y ha dado de qué hablar en los medios nacionales, pues los tres nombres no le han gustado a los analistas y expertos en materia de justicia y derechos humanos. Como se había comentado en los primeros renglones de este artículo, anunció su salida de la Suprema Corte el magistrado José Ramón Cossío, lo que da una vacante que puede ser ocupada por una persona propuesta por el presidente o internamente. AMLO nunca dudó en dar su punto de vista, y en su conferencia de prensa matutina anunció a tres candidatos que podrían suplir dicha vacante: Loretta Ortiz, quien ayudó al líder de Morena a organizar los foros de pacificación durante la transición; la magistrada Celia Maya García, quien fue candidata de Morena al Senado y el doctor en Derecho, Juan Luis González Alcántara Carrancá. 

Son personas preparadas, pero no todos son aptos y menos se respetaría la autonomía del poder judicial, pues tener gente allegada a Morena, es más que obvio que habría conflictos de interés en decisiones importantes en materia de justicia o de derechos humanos. 

A mi parecer, Loretta Ortiz carece de experiencia para ser una ministra de la Corte, pero cumple los requisitos para llegar al cargo, esto según AMLO. Celia Maya lleva muchos años en la judicatura, pero es una fiel miembro de Morena y también ha sido bastante criticada por elogiar al dictador Fidel Castro. ¿Una persona que estaría al frente de una Suprema Corte, la cual debe buscar el bien de los derechos humanos y la justicia, pero es seguidora de un dictador? no me cuadran las cosas…

Hablando de González Alcántara, sería el “menos malo”, especialmente porque es experto en temas judiciales y es el mejor preparado para el puesto. Creo yo que sería la mejor apuesta del ejecutivo mexicano, pero si volvemos a revisar su antepasado, pues es una persona allegada a AMLO y aparece vinculado a un escándalo de tráfico de influencias que habría operado para beneficiar a un ex ministro de la SCJN, en un juicio donde el juez constitucional intentaba rebajar la pensión alimenticia en un caso de custodia contra una ex cónyuge. No ha quedado claro su papel, pero sí fuera cierto, eso lo descalificaría automáticamente. Es una persona que tiene 69 años y aspira a un cargo de 15 años; como ven, es algo complicado.

En enero se votará a un nuevo presidente de la Corte. Se prevé que la elección enfrentará a jueces de carrera con ministros externos. Un relevo en el Supremo se dará en febrero de 2019 y otro en diciembre de 2021. 

¿Qué clase de presidente quiere López Obrador en la Corte, uno que gane menos que él y que diga a todo si, o uno que quiera ganar lo que quiera y que no sea de Morena?

Como podemos ver, ya están empezando no sólo en SCJN o en la FCE los problemas de autonomía con el ejecutivo, sino también con Banxico, en la Fiscalía General de la República y en la FEPADE. Es obvio que AMLO quiere tener el poder total del país, y estoy seguro que lo conseguirá.

Importante: Este contenido es responsabilidad de quien lo escribe, no refleja la línea editorial del Diario de México

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Ricardo Ortiz Esquivel

Opiniones de política internacional y mexicana.

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