Por Ricardo Ortiz

En pleno siglo XXI, por supuesto que nos asombramos cuando sabemos que un líder de ultraderecha gana unas elecciones presidenciales, pues ya tenemos a varios ejemplos en la historia del siglo XX: Benito Mussolini, Francisco Franco, Adolf Hitler, las dictaduras de Sudamérica y Centroamérica de los 60’s a los 80’s. Hoy en día tenemos a alguien muy en especial: Donald Trump. Y es claro, que nos tenemos que asombrar y no entender por qué está pasando tal cosa hasta hoy en día, pero así son los cambios democráticos en todos los países del mundo. 

Existen distintos factores por los cuales existe un cambio político tan repentino en un país, pero en especial hay uno que siembra el apoyo de las personas a un líder ultraderechista: el hartazgo del pueblo hacia el gobierno en turno y el enojo a la corrupción y traición a sus votantes( todos son un conjunto). Ustedes vean cómo gano Trump en 2016, él le decía a sus seguidores lo que ellos querían escuchar; los sembró con propaganda antiinmigrante, creo un odio interno, dio una supremacía a la raza blanca en aquél país y puso a América primero antes que todos. 

El pueblo brasileño se hartó de los lideres del Partido de los Trabajadores( PT), la corrupción inundó a toda la nación( desde un don nadie hasta el mismo presidente), los despilfarros, la pobreza, la violencia y los no resultados en el combate a la criminalidad. 

55 millones de personas votaron por Jair Bolsonaro, un capitán retirado y expulsado del ejército. El pueblo decidió democráticamente quitar después de 13 años a la izquierda que gobernaba en Brasil; y hay que recalcar que nadie es culpable, más que solamente el partido de ideología izquierdista y Lula da Silva. 

¿Será lo que necesitaba Brasil para cambiar el rumbo político del país?

-  El hartazgo y el cansancio de un pueblo que no ha visto resultados y acciones eficaces en sus gobernantes, hace que le crean a la primera persona que promete mano dura a la corrupción, criminalidad, gobernar y ser esclavo de la constitución, restablecer el orden con el ejército y decir un slogan como “liberar a Brasil”. Yo creo que a más de uno lo hace ilusionarse.

Cuando un pueblo escucha la palabra cambio, claro que razona el voto y le da un castigo al gobierno en turno. Algo muy parecido pasó en México con AMLO. 

Bolsonaro llenará su gobierno y gabinete con muchos militares retirados y activos, lo que dará paso a un proceso de dictadura militar. No será un estado laico, sino se tratará de tener solo al cristianismo como religión única.

Por otra parte tenemos a Fernando Haddad, candidato del Partido de los Trabajadores, el cual obtuvo 45 millones de votos y resultó el perdedor de la contienda presidencial.

 Al perder las elecciones, no quedará otra más que solo ser el líder opositor y crear un frente que sea la parte que pueda dar un balance en el gobierno de Bolsonaro.

La izquierda tendrá que reorganizar sus estrategias como partido perdedor, quedando como minoría y teniendo la amenaza de un gobierno totalitario. 

Si Jair Bolsonaro logra realizar sus promesas de campaña y cumplir el sueño de “liberar a Brasil”, entonces veremos un parecido a lo que fueron las dictaduras militares del 67 hasta el 85 del siglo pasado. 

Una vez mas NO digamos que es coincidencia tener a un fascista y estilo “Trump” en Latinoamérica, esto es el fruto de la izquierda y su mal manejo de gobierno en todos los países que ha estado en nuestro continente. 

¿ Se llevarán bien Bolsonaro, Maduro, Morales y Díaz- Canel? 

Se los dejo de tarea…

 

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Ricardo Ortiz Esquivel

Opiniones de política internacional y mexicana.