Por Ricardo Ortiz Esquivel

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha estado siguiendo las exigencias de la administración Trump en relación a las caravanas centroamericanas y los problemas migratorios que se están dando en la frontera entre México-Estados Unidos. 

Atrás quedaron las promesas de no cooperar con la agenda anti migratoria de Donald Trump y hacer respetar la soberanía mexicana, pues se está siguiendo a pie lo que ha pedido el país vecino del norte: retener a las caravanas en territorio nacional y aceptar el retorno de migrantes que han solicitado asilo en suelo estadunidense. En pocas palabras y viendo la realidad, México se ha convertido en un tercer país seguro.

Muy por debajo del agua deben haber acuerdos entre Andrés Manuel y Donald Trump para no armar un gran escándalo ante el flujo masivo de migrantes a territorio mexicano y tenerlos varados en los principales centros fronterizos del país. Es interesante la visita a EU de la secretaria de Gobierno, Olga Sánchez Cordero,  pues el ir a hablar sobre las estimaciones de ingreso migratorio centroamericano a México para 2024 y “promover” la apertura de una inmigración legal y ordenada, tiene que ver con la agenda que está protegiendo el gobierno mexicano ante la firma del pacto de la ONU sobre la migración controlada en Marrakech. 

“Se estima que en los siguientes cinco años el numero de inmigrantes centroamericanos que ingresarán a México podría llegar hasta los 700 mil por año y para 2024 serán recibidos 3.5 millones”,- Olga Sánchez Cordero.

Ella misma reconoce que aproximadamente el 90% de estos migrantes se quedará en nuestro país. Además, asegura que México es “atractivo” para los migrantes como un lugar para quedarse y buscar oportunidades para una vida nueva. ¿De verdad hay tantas oportunidades para ellos, cuando no las hay ni para los mismos mexicanos?  ¿en qué país vive la secretaria de Gobierno? 

La misma sociedad mexicana ha transformado su percepción de las caravanas migrantes, pues pareciera que son más importantes los migrantes que los connacionales.

Lo cierto aquí es, que México está haciendo el trabajo sucio que Estados Unidos no quiere hacer. 

Leyendo un artículo del New York Times sobre este tema, se explica que funcionarios de la administración de AMLO han dicho que esa postura es una decisión estratégica pensada para no hacer enojar a Trump. Se quiere evitar un pelea pública y deterioro en las relaciones bilaterales entre ambos países. 

Mi pregunta es: ¿por qué nuestro presidente es bravucón y poco tolerante con los “conservadores- fifís” en México, y con Trump o Maduro es “agachón” y “respetuoso”?

Lamentablemente, no se está respetando nuestra soberanía y se hace lo que dice el de arriba. Somos el backyard y no tenemos la capacidad de defender una postura que debe ser importante para la misma política migratoria y exterior del país. ¿De qué sirven Seade, Ebrard y Sánchez Cordero, entonces?

No hay que hacer enojar a Mr. Trump, por favor. 

Importante: Este contenido es responsabilidad de quien lo escribe, no refleja la línea editorial del Diario de México.

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Ricardo Ortiz Esquivel

Opiniones de política internacional y mexicana.

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