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Por Lidia Arévalo

@lili_blend

La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) reveló que el 64.3 por ciento de las mujeres poblanas han recibido durante su vida algún tipo de violencia.

Mariel, una joven veracruzana residente en Puebla sabe en carne propia lo que es ser violentada.

Cuando la joven de 25 años abandonó Coatzacoalcos para estudiar en Puebla, su novio "Pepe" decidió irse con ella.

Ambos se conocían desde los 13 años y habían tenido una fugaz relación durante su adolescencia, pero no fue hasta que se mudaron que su noviazgo se formalizó.

Según la jefa del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la UNAM, Silvia Ortiz, algunos jóvenes ven la violencia en pareja como algo "normal" y quizás esto fue lo que pasó con Mariel y "Pepe".

Ella señala que desde la secundaria "Pepe" era un joven manipulador pero le restó importancia a sus actitudes de "niño puberto", sin embargo, años después cuando decidieron retomar su relación, el joven pasó de hacerle creer que estaba sola y que nadie la iba querer como él a empujarla, pellizcarla o darle "zapes".

El juego de manipulación favorito de "Pepe" era violentar verbalmente a Mariel, hiriendo su autoestima para después retractarse diciéndole que se había equivocado y que lo disculpara. Y así, en cuestión de minutos su actitud violenta se esfumaba y se convertía en "el novio más lindo y comprensivo".

Desde su llegada a Puebla habían decidido que aunque cada quien tuviera su propio departamento, podrían vivir juntos, y así fue.

Compartieron el mismo techo durante dos años en los que la relación se fue hundiendo y la violencia de él hacia ella se acrecentó.

Mariel recuerda que los chantajes y manipulaciones de "Pepe" habían ido más allá y con el pretexto de hacer "bromas", él comenzó a darle pellizcos o algunos empujones leves.

"El día que me di cuenta que realmente las cosas no estaban bien en nuestra relación fue cuando acudimos a una reunión con amigos. "Pepe" armó una escena frente a todos y comenzó a gritarme. Todos se dieron cuenta y me dio mucha vergüenza, luego de ese momento decidí separarme definitivamente de él".

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), sólo el 20 por ciento de las mujeres que han sido víctimas de violencia física o sexual por parte de su pareja actual o su última pareja presentó una denuncia ante las autoridades.

De las víctimas de violencia durante una relación, el 35.8 por ciento tuvo algún daño físico, como moretones, hemorragias, cortadas, desmayos o alguna lesión mayor.

Después de dos años de vivir juntos, Mariel se alejó de "Pepe". La última vez que lo vio fue el día que él acudió a su departamento a recoger algunas de sus pertenencias.

"Me dijo que había ido por sus cosas pero que el amigo que lo ayudaría a llevárselas llegaría hasta las nueve, entonces me preguntó si se podía quedar ahí un rato"

"Comenzó a preguntarme si yo ya estaba saliendo con alguien y después de varias cosas que no logró recordar muy bien, no sé cómo pero ya estaba encima de mí con una mano en mi cuello. Como pude saqué un gas pimienta que tenía en mi bolsa y cuando se dio cuenta se indignó y me dijo que qué me pasaba, que yo no era así".

Luego de varios insultos, ella le exigió que se fuera de su casa y mientras caminaban a la puerta la actitud de "Pepe" volvió a cambiar repentinamente. "Espero que te vaya muy bien, te deseo lo mejor", le dijo.

La joven relata que después de ese incidente bloqueó a "Pepe" de todas sus redes sociales y él intentó contactarla; luego de algún tiempo no volvió a saber nada de él.

Debido a la disociación* que esta relación le causó, todavía le es difícil recordar algunos hechos vividos durante su relación y que nunca imaginó que este ambiente de violencia le podía pasar a ella.

Al preguntarle sobre cómo se sentía viviendo en Puebla, el noveno estado donde más se violenta a las mujeres, Mariel aseguró tener miedo, no sólo porque las agresiones puedan pasar en una relación de noviazgo o matrimonio, sino porque están en todos lados.

"Cuando me vine a vivir acá claro que tenía miedo. Yo veía en las noticias que en algunos pueblitos agredían a mujeres o las mataban, pero el radio de casos se fue ampliando cada vez más y después de ver lo que le pasó a Mara, claro que tengo miedo. Ella estudiaba en la misma universidad que yo".

La violencia en el noviazgo no está tipificada como tal en el Código Penal, no obstante, sí puede estar incluida dentro de las determinaciones de la violencia familiar, especialmente si las parejas viven en concubinato, así lo indicó Alejandro Fernández Hernández, Juez Vigésimo Cuarto Familiar del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México.

En las relaciones conyugales las mujeres pueden ser víctimas de todo tipo de vejaciones, desde humillaciones, agresiones emocionales, golpes, violaciones e incluso pueden provocar la muerte.

Hoy 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, no sólo Puebla se une para exigir poner fin a esta ola llena de sangre que afecta a niñas y mujeres de todo el mundo.

Durante la campaña lanzada por la ONU Mujeres en 2016 se logró la participación de 105 países que unidos por una sola causa decidieron salir a las calles a decir "Ya basta de violencia".

Este año la organización pretende darle un espacio a las mujeres que están en mayores condiciones de vulnerabilidad con el lema "No dejes a nadie atrás: pon fin a la violencia contra las mujeres y las niñas".

*Una disociación es una sintomatología donde elementos inaceptables son eliminados de la autoimagen o negados de la conciencia.

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