Bitcoin y sus copias: qué son los forks y en qué se diferencian de BTC
Bitcoin es la primera y principal criptomoneda, pero en el mercado se pueden encontrar decenas de proyectos con la palabra Bitcoin en el nombre. Todos ellos son forks: ramificaciones de la red original que surgieron a raíz de actualizaciones del protocolo o disputas dentro de la comunidad. Pero ¿en qué se diferencian del Bitcoin auténtico?
Por qué Bitcoin tiene tantos forks
Desde su lanzamiento en 2009, Bitcoin se ha desarrollado como un proyecto abierto con código fuente público. Cualquier desarrollador podía proponer cambios, crear su propia versión del cliente o incluso copiar el código por completo. Esta apertura se convirtió en uno de los factores clave de la resiliencia de la red, pero al mismo tiempo sentó las bases para la aparición de múltiples versiones alternativas de la criptomoneda.
En los primeros años, los forks tenían principalmente un carácter técnico y rara vez iban más allá de experimentos. Ayudaban a probar nuevas funciones, corregir errores y mejorar la seguridad de la red. La mayoría de estos cambios se integraban de nuevo en el protocolo principal o quedaban como soluciones de nicho, prácticamente invisibles para el público general.
La situación cambió a medida que Bitcoin ganaba popularidad y aumentaba la carga sobre la red. Dentro de la comunidad surgieron debates sobre la escalabilidad, el tamaño de los bloques y la dirección futura del protocolo. Una parte de los participantes defendía un enfoque conservador, mientras que otra apostaba por cambios radicales para aumentar la capacidad de la red y reducir las comisiones.
Estas discrepancias dieron lugar a los llamados hard forks, en los que la red se dividía en versiones incompatibles del blockchain. Así surgieron proyectos que conservaron el nombre Bitcoin, pero siguieron su propio camino, con reglas, equipos de desarrollo y economías independientes. A pesar de su origen común, cada uno de estos forks se convirtió en una criptomoneda separada. Veamos los tres forks de Bitcoin más conocidos, que con mayor frecuencia se confunden con BTC.
Bitcoin Cash (BCH)
Bitcoin Cash apareció en agosto de 2017 como resultado de una de las divisiones más sonadas en la historia de Bitcoin. El motivo fueron los desacuerdos sobre la escalabilidad: una parte de la comunidad consideraba que BTC debía seguir siendo “oro digital”, con énfasis en la descentralización y la seguridad, mientras que otra insistía en aumentar el tamaño del bloque para que la red pudiera procesar más transacciones y utilizarse como medio de pago.
Los partidarios de Bitcoin Cash propusieron aumentar el tamaño del bloque de 1 MB a 8 MB (y posteriormente aún más), lo que permitió reducir las comisiones y aumentar la capacidad de la red. Sin embargo, esta decisión hizo que la red fuera menos conservadora y elevó los requisitos para la infraestructura de los nodos, lo que generó críticas por parte de los defensores de BTC.
Detrás del lanzamiento de BCH estuvieron los desarrolladores del cliente Bitcoin ABC y varias figuras destacadas de la industria, incluido Roger Ver, quien promovió activamente Bitcoin Cash como el “verdadero Bitcoin para pagos”. A pesar de su elevada capitalización y reconocimiento de marca, Bitcoin Cash se desarrolló de forma independiente de BTC y hoy es un proyecto autónomo con su propia comunidad, reglas y economía.
Bitcoin SV (BSV)
Bitcoin SV surgió en noviembre de 2018 como resultado de una nueva división, esta vez dentro de la propia comunidad de Bitcoin Cash. El conflicto se debió a desacuerdos sobre el desarrollo futuro del protocolo: una parte defendía actualizaciones graduales, mientras que la otra abogaba por un retorno radical a lo que se denominaba la “visión original de Satoshi Nakamoto”.
El proyecto Bitcoin SV apostó por un aumento drástico del tamaño de los bloques y por la máxima escalabilidad on-chain. Sus partidarios afirmaban que esta arquitectura era la que mejor reflejaba la idea original de Bitcoin como sistema de pagos global y plataforma de datos, y que cualquier limitación era artificial y perjudicial.
La figura central en torno a Bitcoin SV fue Craig Wright, quien declaró públicamente ser Satoshi Nakamoto, aunque estas afirmaciones no fueron reconocidas por la comunidad y fueron impugnadas repetidamente en los tribunales. Las controversias reputacionales, la centralización del desarrollo y los conflictos con las plataformas de intercambio limitaron con el tiempo la adopción de BSV, pese a conservar la marca Bitcoin en su nombre.
Bitcoin Gold (BTG)
Bitcoin Gold apareció en octubre de 2017 como otro fork de Bitcoin, pero con una motivación distinta a la de Bitcoin Cash. Sus creadores se opusieron al dominio de los mineros ASIC en la red BTC y declararon como objetivo “devolver la minería a los usuarios comunes” mediante el cambio del algoritmo de consenso.
El proyecto sustituyó el algoritmo SHA-256 por Equihash, lo que permitió la minería con tarjetas gráficas (GPU) y, según la idea de los desarrolladores, redujo el nivel de centralización de la minería. Esto diferenciaba a Bitcoin Gold de BTC, donde la minería давно se convirtió en el terreno de grandes pools industriales.
A pesar de un planteamiento claro, Bitcoin Gold se enfrentó a numerosos problemas, incluidos ataques del 51%, hackeos de exchanges y una pérdida de confianza por parte del mercado. Hoy BTG existe como una criptomoneda independiente, pero desempeña un papel secundario y sirve más bien como ejemplo de que los cambios técnicos y el uso de la marca Bitcoin no garantizan el éxito a largo plazo.
Un solo Bitcoin — muchas copias
A pesar de las decenas de forks y proyectos con la palabra Bitcoin en el nombre, desde el punto de vista del mercado y del consenso de la red solo existe un Bitcoin: BTC. Es él quien mantiene una historia ininterrumpida del blockchain desde 2009, la mayor potencia de cómputo, liquidez y confianza por parte de usuarios, inversores e instituciones.
Todos los demás “bitcoins” son criptomonedas independientes que surgieron como resultado de desacuerdos técnicos o ideológicos. Pueden ofrecer otros parámetros, narrativas u objetivos, pero no son una continuación del Bitcoin original, sino únicamente sus forks e interpretaciones. En última instancia, el mercado ya ha hecho su elección, y esta sigue estando del lado de BTC.