Por María Teresa López Rosales

“Depende de nosotros vivir a la altura del legado que nos quedó y dejar un legado que sea digno de nuestros hijos y las generaciones futuras”. Anónimo.

Hay que admitirlo: en un trabajo nadie nos va a recordar cuando nos hayamos ido. En la oficina, nadie es irremplazable. Ni después de haber pasado más de 40 años en la misma compañía seremos recordados porque no deja de ser un espacio de productividad, en donde las posiciones se llenan, la organización se adapta y continúa.

Pregunta: si no tienes hijos, ¿quién recibirá todo el dinero que tanto te costó ganar en 40 años? ¿En una oficina te recordarán con tanto cariño como lo harían tus hijos?

En algunos países del mundo, como India y China, intentan controlar sus poblaciones, mientras que en otros, como Japón, intentan aumentar sus poblaciones. Tradicionalmente, estas diferencias en la fertilidad se han asociado con la economía: a medida que las personas se hacen más ricas, la fertilidad disminuye.

Pero hay un valor intangible que también define a la fertilidad: la trascendencia. A veces se olvida que la sociedad de hoy existe por la acumulación de cientos de miles de vidas que han trascendido. Vidas que se siguen recordando en el presente.

Sí, Da Vinci y Newton han trascendido a pesar de no haber tenido hijos gracias a sus contribuciones intelectuales. Pero es inevitable imaginar ¿Cómo habría cambiado la historia con un Da Vinci Jr.? ¿Habría continuado con los pendientes que dejó su padre y habríamos conocido más rápido cómo cuadrar un triángulo?

El conocimiento ha trascendido gracias a que han existido generaciones que han dado seguimiento a la información y que han contribuido a enriquecer lo que hoy se sabe. Los derechos y las oportunidades que tenemos hoy son los legados de nuestros antepasados que vivieron en África, de los que sobrevivieron a la esclavitud y de nuestros padres y abuelos que lucharon contra las leyes en un mundo revuelto.

¿Y lo que hoy sabes a quién se lo vas a dejar? Por definición, un legado significa un regalo material o inmaterial que se deja en testamento o se transmite de padres a hijos, de generación en generación.

¿Cómo sería un mundo sin legados? Los hijos sin duda son la semilla que ha hecho trascender y evolucionar el legado de la historia en el mundo. Y hay tres legados principales que cada ser humano se debe plantear al momento de tener hijos.

El primero es moral. A medida que los niños se convierten en adultos, se enfrentan a dilemas morales cada vez más complicados que tienen que resolver todos los días.

¿Miento sobre la ventana que rompí? ¿Robo porque quiero presumir este juguete a mis amigos? ¿Hago trampa en el examen?

La moral y los valores a menudo se refuerzan a través de lecciones transmitidas del legado y las costumbres. Los niños tienden a llevar vidas más felices cuando sus padres tienen una fuerte moral.

Los hijos de padres que continuamente modelan la moral y los valores fundamentales como la honestidad, la paciencia, la empatía y la congruencia, tienen más probabilidades de tomar mejores decisiones de vida y convertirse en ciudadanos productivos.

Y esa productividad también tiene que ver con el legado intelectual, el segundo más importante. El aprendizaje inicia desde que el bebé nace. Los niños aprenden con el ejemplo. Por lo tanto, se debe enseñar a los hijos la historia y a cuestionar el pasado para crear el futuro.

Se debe fomentar la ciencia, la tecnología, las matemáticas, las bellas artes y la música para crear las habilidades que necesitan para convertirse en pensadores independientes. El conocimiento y la educación son dos cosas que nunca podrán quitarles.

Y el tercer legado, cada vez más importante conforme avanza el tiempo es el financiero. Los padres deben asegurarse de que sus herederos tengan las habilidades financieras necesarias para tener una vida económica sana.

La herencia económica es muy importante y debe gestionarse de manera responsable. Si los hijos no tienen el conocimiento para aprovechar lo que reciben, la herencia es inútil.

La moral, el conocimiento, y la independencia económica son las bases para formar un legado digno de pasar de generación en generación. Preparar a tus hijos con el conocimiento financiero adecuado, la capacidad intelectual y la aptitud moral que pueden transmitir de generación en generación es un legado en sí mismo.

¿A quién le vas a heredar tu fortuna?

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María Teresa López Rosales


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