Por María Teresa López Rosales

Por fin la vanidad sirvió para algo más que mostrar arrogancia. Hace unos días, la actriz Lea Michele, famosa por la serie Glee, compartía en entrevista que tenía ovario poliquístico y que había sido diagnosticada tras años de valoraciones erróneas.

El aspecto de su piel fue la clave definitiva para definir el diagnóstico. Lea es una de muchas famosas que brilla en las alfombras rojas. Sin embargo, su piel, aparentemente brillante y lisa guardaba un secreto: un grave acné que tenía de años.

En Instagram confesó que antes de ser diagnosticada con SOP, buscó tratamientos para la piel, pero los medicamentos no eran efectivos. Ella sabía que había algo más y por eso decidió desintoxicarse de medicamentos para encontrar el verdadero origen.

Gracias al aspecto de su piel, que presentaba abundante acné, un médico pudo definir el diagnóstico.

Y es que, a pesar de que es un padecimiento común (afecta a 1 de cada 10 mujeres en el mundo), el Síndrome de Ovario Poliquístico todavía no es dominado por la esfera médica. Incluso puede tardar hasta más de cinco años en diagnosticarse, pues los síntomas suelen confundirse con otros padecimientos.

“Me diagnosticaron mal tres veces. Tomé todos los medicamentos que te puedas imaginar para ayudar a mi piel. Afortunadamente, el uso de anticonceptivos fue un alivio cuando era adolescente”.

El SOP es un trastorno hormonal, metabólico y reproductivo. Afecta a mujeres de todas las edades y es la principal causa de infertilidad femenina. Afecta entre el 6 y 8 % de las mujeres a nivel mundial y es irreversible, según el Instituto Ingenes.

Los síntomas pueden manifestarse a través de alteraciones menstruales, crecimiento no deseado de vello (hirsutismo), manchas en la piel, incremento de peso y acné.

La confusión o el retraso en el diagnóstico puede ocurrir por que sus síntomas se asocian con otros factores.

Si se toman los síntomas de manera aislada, puede ser complicado lograr un diagnóstico a tiempo. Según Ingenes, lo que se recomienda es poner atención en los períodos menstruales y los signos de hormonas masculinas en exceso para atenderse a tiempo.

El caso de Lea puede servir de ejemplo ya que es muy parecido al de muchas mujeres con ovarios poliquísticos. Desde su adolescencia tuvo que lidiar con cambios de peso y problemas de piel. Y aunque parece algo característico de esa etapa, en su caso se debía a los efectos secundarios del SOP.

“Estaba a punto de cumplir 30 y todo el tiempo tenía cambios de peso. Y aunque me pusiera todas las cremas y tratamientos del mundo, no se me iba el acné”, comparte a la revista Health.

Aunque Lea ha podido manejar el padecimiento con dieta, su caso es muy afortunado.

“Hay casos mucho más extremos de ovarios poliquísticos en donde las mujeres tienen muchas dificultades”, afirma.

Septiembre es el mes de concientización sobre el SOP. Aunque un mes no es suficiente para entender este padecimiento, es importante que se hable al respecto.

No sólo por las implicaciones en la salud y su falta de diagnóstico oportuno, sino por cómo afecta el estilo de vida de las mujeres, que con SOP tienen que lidiar con muchos cambios de humor (por los desbalances hormonales) y luchar con su autoestima (por las afectaciones de peso, vello excesivo y acné).

Por eso es tan necesario educar a la sociedad sobre este aspecto de salud y crear solidaridad y empatía. Un diagnóstico de ovario poliquístico no es obstáculo para tener una vida saludable y lograr ser mamá. Sólo es cuestión de hacer las cosas de manera diferente.

 

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María Teresa López Rosales


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