Por María Teresa López Rosales

¿Cuál es la semejanza entre gritar ¡Viva México! y ¡Mamá!? Ambas expresiones vienen del corazón. Las dos resuenan en un grito auténtico que significa amor, ya sea por una madre patria o una madre en un vínculo filial.

En septiembre, las calles de México se colorean de celebración. Una fiesta que enaltece la cultura transmitida por una figura materna. Sí, tanto de la madre familiar como de la madre patria.

Desde el ámbito histórico, Leona Vicario, no ha recibido la justicia y el reconocimiento merecido, como una de las madres fundadoras de la identidad mexicana actual.

Leona es la madre de la patria mexicana y madre biológica de dos hijas: Genoveva y María Dolores Quintana Roo.

Como muchas mujeres y madres en México, Leona se enfrentó a un entorno dominado por los hombres en el siglo 18. A pesar de eso, su voluntad e interés político hicieron que su rol fuera fundamental para la Guerra de Independencia.

Aunque se quedó huérfana desde joven, Leona forjó su vida a base de esfuerzos continuos, de sacrificios y logros, motivada por el principio del honor. Fue la primera periodista en México y colaboró en publicaciones pro-independentistas.

“Confiese V. Sr. Alamán que no sólo el amor es el móvil de las acciones de las mujeres; que ellas son capaces de todos los entusiasmos y que los sentimientos de gloria y libertad no le son sentimientos extraños”.

Así advertía Leona en la publicación “El Federalista” al ministro Lucas Alamán, quien según fuentes históricas, quiso disminuir su trabajo diciendo que había sido movida por el amor a Andrés Quintana Roo, su esposo, y no por un auténtico patriotismo.

En 1817, cuatro años antes de que se lograra la Independencia, Leona fue encarcelada con su primera bebé, Genoveva, por sus ideas. Tiempo después se le exigió a ella y a su esposo que abandonaran México por sus actos de rebeldía.

La presión aumentó en 1821, consumada la Independencia, pues fue despojada de sus bienes. Leona murió a los 53 años.

Sus restos ahora descansan al pie de la estatua de la Victoria Alada, conocida como la columna del Ángel de la Independencia. Monumento que, irónicamente,, este mes permanecerá resguardado por los trabajos de rehabilitación, después de la marcha “No me cuidan, me violan” contra las agresiones sexuales y los feminicidios crecientes en México.

Leona pavimentó el camino para millones de mujeres que hoy reflejan su espíritu de libertad y emancipación. En 2020, México le rendirá homenaje durante todo el año. Es claro que las mujeres han participado en la transformación de la historia.

En México hay millones de mujeres que quieren ser madres y no lo han logrado. La infertilidad y padecimientos como el ovario poliquístico, continúan siendo retos para las mexicanas en su misión por convertirse en mamás.

Y por otro lado, hay mujeres que diario cambian la historia de México en luchas diarias. Mujeres profesionistas que siguen haciendo sacrificios, como lo hizo Leona. Sacrificios como postergar la formación de su familia por un desarrollo profesional, por forjar su propia independencia.

Por eso, en la sociedad, la forma de ser de las madres anticipa cómo serán las futuras generaciones. Todas las contribuciones maternas, desde la “Benemérita y Dulcísima Madre de la Patria” hasta la madre biológica o familiar, han condensado conocimiento y formado identidad.

La historia y la vida humana se han formado por el amor más desinteresado, guerrero, honorable, libre, generoso, leal, noble y más transparente de todos los que hemos conocido. ¡Viva México!

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María Teresa López Rosales


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