Por: Jania N. Pereyra Carrillo 

Nuestra actual visión del mundo es infinita, aparentemente; pensamos lo que deseamos, amamos lo que hacemos, admiramos aquello que logra llamar nuestra atención de un modo particular, rechazamos lo que nos causa disgusto y sólo aceptamos ideas que nos convencen en su totalidad, con la ayuda de la ciencia que revela paradigmas, haciendo de sus descubrimientos legitima fuente del saber. 

El mundo se presenta entonces perpetuo, limita la existencia a las formas ya definidas, pero olvida por completo la insondable y extraña condición humana; La humanidad tan endeble y complejamente frágil encuentra consuelo en superficialidades porque tiene la necesidad de definir la humana realidad que lo rodea,  aferrarse a algo que le devuelva reconocimiento, y encontrar consuelo de su existencia después su extravío. 

El Alienista escrito por Machado de Assis y publicado en 1882, no se ha podido definir entre novela o un cuento largo por su extensión, aunque no cabe duda que en pocas hojas logra resumir la personalidad estereotipada por las fuerzas sociales y la sociedad influenciada por fuerzas psicológicas.

Este cuento nos habla de un médico, o mejor dicho un iluminado, con un ansia desmedida del “saber” que satisfizo a través del estudio de la locura; Su tipificación no sólo incluía histéricos, esquizofrénicos o depresivos, sino que además tolerantes, sinceros, magnánimos, rectos… lo que significo la reclusión de a más del 80 por ciento de los habitantes, con el fin último de controlar la enfermedad de sus pacientes. 

El alienista Bacamarte (traducido del Portugués como individuo inútil), se envuelve tanto en sus estudios de ciencia que pierde la razón en ellos; cada alienado representa una teoría científica diferente, y por lo tanto las variantes se convierten en  dogma, que como actitud de religioso acatando la fe, la ciencia se convierte en su máxima al otorgarle el poder de encerrar a cada individuo en nombre de la razón.

Pero, ¿quién es alienista? ¿Quién es alienado? ¿Cuál es el punto de ruptura entre los dos? Bacamarte establece como paradigma que equilibrio de las facultades es tan infrecuente, que el anormal es el equilibrado, la propuesta de Machado de Asis será la de, “todos estamos locos”. 

La  locura consiente del doctor revela la complejidad de la mente humana y de los lazos sociales, que procuran estereotipos para su actuar cotidiano; pero también la fragilidad de los dogmas científicos que se postulaban, en aquel entonces, como legítimos, y que en su afán de homogeneizar todo aquello que le rodeaba perdía el verdadero sentido ininteligible de la humanidad. 

Machado de Assis identifica en este proceso, a manera de humor,  un autoritarismo excluyente, que liderado por las élites dirigía la modernización; Se refleja en el texto una ironía perenne al tratar los asuntos que enfatizan aspectos contradictorios de la sociedad, provenientes de una naturaleza humana inherente; Además de los varios y contrastantes personajes presentes en la obra, que otorgan a la sátira una fuerte crítica social y política.

¿Es  la obsesión científica una enfermedad mental al pretender llegar a un grado de conocimiento cero y homogenizar todos los fenómenos, para convertirnos a todos en leyes predecibles y corregibles? ¿O la razón es único medio para lograr la comprensión de la realidad y la explicación a todos los problemas humanos? 

Imaginemos entonces un mundo en el que el ensueño no cabe, un mundo en donde aquel que se deja seducir por los arcanos del delirio, del placer dionisiaco, es excluido, expulsado y censurado. Ese mundo es nuestro mundo, en el que predomina el uso de la razón y casi todo está regido por ella.

La locura, se establece como enfermedad moderna, porque se construye mediante ella un nivel de rechazo y de crítica hacia el conocimiento que ha estudiado todo lo que nos rodea y lo ha establecido como ley, el alienado se presenta como una opción de libertad de la naturaleza humana.

Bibliografía: El alienista. Autor: Joaquim Machado de Assis

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Soy Jania Pereyra, tengo 22 años y soy egresada de la carrera de Comunicación por la UNAM. Amante de los libros, las carreras de medio fondo y los dulces. Todo lo que poseo son perros latosos, que me hacen muy feliz. Fan de las buenas historias, de todo lo que pueda enriquecerme y me ayude a despejar la mente de la rutina. No me gusta manejar y levantarme temprano los fines de semana. Hace muy poco descubrí que, además de leer, me encanta escribir; ahora es mi turno de contar historias y hacer nuevos viajes desde mi pluma.

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