Por María Teresa López Rosales

La infertilidad, como muchos otros padecimientos, está rodeado de estigmas sociales. La reacción ante la infertilidad, para muchas personas, suele ser como el de un diagnóstico de cáncer o alguna enfermedad crónica.

Más allá del padecimiento, existe el factor sorpresa, la desilusión, la culpa, la incertidumbre, el miedo… escenarios catastróficos. La infertilidad se vive con la misma carga negativa que una enfermedad crónica. Y no lo es.

Desde la negación del diagnóstico como: “yo no soy infértil, sólo tengo problemas para embarazarme”, hasta pensarse menos mujer u hombre por no poder concebir naturalmente. La infertilidad está rodeada de ideas erróneas que bloquean la urgencia y seriedad de un tratamiento oportuno.

Si tienes un padecimiento, ahora, ¿cómo te vas a atender? Es muy probable que al escuchar un diagnóstico de infertilidad, lo primero que se piense sea: “¿yo?, ¿cómo me pasó a mí?, ¿qué van a decir?“.

Lo primero que debería asumirse es que se tiene una determinada condición física (al mismo nivel que cualquier otro asunto de salud pública) y que se debe atender. Después vendrán las opiniones sociales. Lo primero es la salud.

Y cuando se asume que la infertilidad no es un motivo de vergüenza social, sino una situación que requiere atención médica especializada, es más fácil enfocarse en lo que se debe hacer: informarse y visitar un centro especializado en salud reproductiva. Si se eliminaran las ideas preconcebidas, otra historia sería.

Aunque la infertilidad está “en todas partes” (1 de cada 6 parejas en México la padece), al mismo tiempo parece que “nadie habla de eso”. Entonces, ¿a cuál escenario hay que creerle?

A ambos. Si la gente no hablara sobre la infertilidad, ¿sería una historia clave en el último libro de Michelle Obama? ¿O el argumento central de la “Vida Privada”de Netflix? Por algo el tema es tendencia.

Aunque ya hay conversaciones, todavía no es suficiente. En Estados Unidos y Europa hay muchas conversaciones desde diferentes plataformas (periódicos, artistas, parejas que hacen diarios en Facebook, películas). En México y América Latina hace falta hablar de manera realista y auténtica.

Como plantea Resolve, organización no gubernamental de EU, tal vez cuando la gente dice que “nadie habla de eso” lo que realmente quieren decir es que nadie habla de la falta de información; del momento en que se recibe el diagnóstico del médico y lo mal que las personas pueden sentirse. O cuando ocurren abortos espontáneos; cuando el primer intento no da resultado; sobre qué nivel de desgaste emocional y económico puede implicar un tratamiento médico mal diagnosticado; sobre los retos que implica para un matrimonio que puede destruirse o fortalecerse a partir de esa situación.

Entonces, ¿por qué es importante hablar de la infertilidad? Porque es una enfermedad y un problema de salud pública. Y si es tratada como tal por amigos y familiares, medios de comunicación, instituciones educativas y gubernamentales, aquellos que la experimentan sentirán más apoyo y podrán tener un diagnóstico certero y un tratamiento oportuno.

Una persona con conocimiento de su condición asumirá los posibles escenarios y tendrá algo valioso: capacidad para elegir y valorar opciones, entre ellas, el lugar correcto para atenderse.

Pero una persona desinformada por miedo o vergüenza, no tendrá las mismas oportunidades, y quizá cuando decida buscar ayuda, el tiempo no sea suficiente. Instituto Ingenes es el líder de opinión en México que está abriendo este foro para hablar de manera realista, informada y auténtica.

Porque la infertilidad no es un tema de la vida privada. Es un tema de salud pública. 

Importante: Este contenido es responsabilidad de quien lo escribe, no refleja la línea editorial del Diario de México

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María Teresa López Rosales


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