Por Gerson Gómez

México muladar de la dedocracia. Nada mejor como apagar los medios de comunicación. Llegar a casa. Antifaz de por medio. Paredes contra ruido. Dos almohadas de las acojínales.

Millones de metros de tela para camisetas impresas con el nombre de los postulantes. Cualquier cantidad de lonas plastificadas. México no puede darse el lujo de mantener holgazanes.

La militancia de los partidos políticos debe de pagar por sus membresías. Algo podremos diferenciar al rico del menesteroso. Todos visten a la moda. Accesorios importados y sus hijos estudian en los colegios internacionales.

Patria oh Patria. No hay espacio en los contenedores para la cantidad monstruosa de publicidad. Inventemos un cohete. Enviemos al espacio. Tal vez allá si conozcan a Máynez y a Los Beatles.

Maldita sea la hora de los 11 puntos de la propaganda de Goebbels. Entre cavernícolas las diferencias semióticas y de alcance las resolverían sin tanta alaraca.

Los circuitos interiores, los anillos viales, las magníficas avenidas ofrecen rostros monstruosos, como la candidata a alcaldesa de Monterrey por Movimiento Ciudadano. 

Ni Ernesto Laguardia tenía los dientes tan alineados en las cajas de pasta dental. Estamos a punto del desmayo con la frase porque él sí sabe de seguridad, del candidato del PRIANRD. 

En toda razón lo contundente y adecuado en la redacción es “él sí conoce la inseguridad” vota seguro.

Oh mi patria chica. Cada día más lejana. Hagamos una hoguera con los cheques para la jornada electoral. Nos ahorramos miles de millones de pesos. Hasta una carne asada nacional nos alcanza. Votamos en plaza abierta y alzando las manos. Solo cuide no manchar con la salsa el taco del vecino.
 

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