Mentoría al revés: cuando la juventud guía a los veteranos

Por David Somoza Mosquera
Mentoría al revés. Aunque suene extraño, no resulta para nada descabellado. En la era digital en la que vivimos, la tecnología avanza a una velocidad vertiginosa, transformando prácticamente todo a su paso y eso incluye a empresas y, por su puesto, la manera cómo trabajamos.
Para los profesionales con una trayectoria consolidada, mantenerse al día con las últimas innovaciones puede resultar un desafío. Es aquí donde emerge una tendencia poderosa y cada vez más relevante: la mentoría al revés, un modelo donde los jóvenes, nativos digitales y conocedores de las últimas herramientas tecnológicas, se convierten en mentores de profesionales más experimentados.
Tradicionalmente, el mentor es mayor y el aprendiz es más joven, tal vez nuevo en la fuerza laboral. Es decir, la mentoría fluía en una sola dirección: los veteranos compartiendo su sabiduría y experiencia con los recién llegados.
Sin embargo, ya no se trata de una regla inquebrantable, más si partimos de la definición misma de mentoría en el entorno laboral: una relación entre alguien que comparte conocimientos y brinda orientación (el mentor) y alguien que aprende de la experiencia y el ejemplo de esa persona (el aprendiz). En ninguna parte se establecen rangos o límites de edad.
De hecho, el auge de la tecnología ha invertido parcialmente esta dinámica. Los jóvenes, criados en un entorno digital, poseen un dominio intuitivo, por ejemplo, de softwares, plataformas y tendencias que pueden ser fundamentales para la productividad y la innovación en las empresas.
Por ello, la mentoría al revés no se trata solo de enseñar a usar un nuevo programa o una aplicación móvil a los más veteranos de la organización. Es también una oportunidad para derribar barreras generacionales y fomentar una cultura de aprendizaje continuo y de colaboración.
Es así como los mentores jóvenes pueden ayudar a los profesionales con más años de experiencia laboral a comprender y utilizar las nuevas herramientas digitales. Es guiarlos a través del laberinto tecnológico. Y esto implica desde la optimización de flujos de trabajo con herramientas de colaboración en la nube hasta la implementación de estrategias de marketing digital y el análisis de datos con inteligencia artificial.
También pueden contribuir a que en las empresas se adopten nuevas perspectivas. Los jóvenes suelen tener una visión fresca y disruptiva sobre cómo se pueden hacer las cosas. Su familiaridad con las últimas tendencias y las expectativas de las nuevas generaciones de consumidores puede aportar ideas innovadoras a proyectos y estrategias.
Mejorar la comunicación y la colaboración es otro de sus aportes. Los mentores jóvenes pueden enseñar a sus aprendices mayores a utilizar eficazmente las herramientas digitales de comunicación; así como también impulsarlos a desarrollar la confianza digital.
Para algunos profesionales más experimentados, la adopción de nuevas tecnologías puede generar inseguridad. Un mentor joven puede ofrecer un apoyo paciente y personalizado, ayudando a construir la confianza necesaria para experimentar y aprovechar al máximo la tecnología.
Pero no se debe pasar por alto que, al final, el beneficio es mutuo, ya que la mentoría al revés no es un camino de una sola vía. Si bien los veteranos se benefician de la experiencia tecnológica de sus mentores jóvenes, estos también obtienen valiosas lecciones a cambio.
Al interactuar con profesionales experimentados, los jóvenes mentores pueden desarrollar habilidades de liderazgo y comunicación, comprensión del contexto empresarial, valoración de la experiencia y una visión más amplia del sector y de los desafíos empresariales a largo plazo.
A fin de cuentas, la mentoría al revés no es solo una respuesta a la brecha digital generacional; es una estrategia inteligente para potenciar la innovación, fomentar la colaboración y construir equipos más resilientes y adaptables. Un ganar-ganar.

