Ir al contenido principal

Reseña de 'Hombre al Agua': Gael García y Jorge Salinas brillan en un drama sobre lujo e identidad

Escena

En 'Hombre al Agua', película de Gael García, la vida del salvavidas Camilo da un giro radical tras rescatar a un magnate. Lo que parece una gran oportunidad termina por convertirse en una prisión de lujos que pone en riesgo su propia identidad

'Hombre al Agua' se estrena esta semana. Foto: La Corriente del Golfo
'Hombre al Agua' se estrena esta semana. Foto: La Corriente del Golfo

Por Alejandro Ávila Peña 

A veces, el destino actúa de manera inesperada, moldeando la vida de uno de formas impensables; poniéndonos en momentos donde, a partir de diversas circunstancias, se dan actos que desencadenan otros más. A veces, actos tan pequeños pueden incluso dar forma a una nueva vida e, incluso, pueden llegar a ponernos en situaciones que nunca imaginamos. Pero lo cierto es que, si bien el destino traza un camino que se puede seguir, en ningún momento somos esclavos de ello, pues es nuestra fuerza de voluntad la que deberá guiar nuestra vida y el cómo queremos vivirla.

Una vida que cambia de rumbo

De estos elementos reflexiona 'Hombre al Agua', la nueva película de Gael García, quien dirige y actúa, siendo un cuento de reflexión sobre la vida; una fábula melancólica e introspectiva que disecciona de manera precisa los azares del destino y el cómo nosotros mismos forjamos nuestra vida.

La cinta es el tercer largometraje del mexicano, quien encarna a Camilo, un salvavidas cubano que rescata de morir ahogado a Abel (Jorge Salinas), un acaudalado empresario mexicano que, en gratitud con su salvador, lo invita a vivir con él. Pero, poco a poco, Camilo se irá dando cuenta de que la nueva vida llena de lujos es, en realidad, un plan en beneficio de Abel.

Y es justamente ahí donde la película encuentra uno de sus puntos más interesantes: aquello que parece ser una oportunidad para cambiar de vida termina convirtiéndose en una especie de jaula dorada. Camilo consigue dinero, comodidades y una posición que difícilmente habría imaginado, pero, al mismo tiempo, comienza a perder el control sobre su propia existencia. La vida que deseaba termina siendo una vida diseñada por otros.

Entre el lujo y la identidad

Bajo esta premisa, Gael construye una historia que se siente cercana, genuina y que atrapa desde el comienzo del filme. Quizás la principal razón es la aproximación que hace a los espacios; a través de un manejo de cámara preciso, se observan tomas que invitan a un acercamiento a la vida de Camilo, quien irradia carisma en todo momento, pero, a su vez, una nobleza sin igual.

Gael parte de la historia de un hombre con valores y principios que, con una modesta profesión de salvavidas, llega a tener un giro radical. A pesar de los lujos y demás, Gael dibuja a Camilo como un personaje que no se ensucia por los privilegios ni por los placeres de una vida llena de lujos, sino que, al contrario, refleja que es en la modestia y la humildad donde radica el gran valor y coraje de un hombre con principios.

Sin embargo, Camilo no solamente entra a una familia adinerada: entra a un mundo donde cada persona parece representar un papel. La familia, la empresa, la política e incluso las relaciones personales se convierten en escenarios donde todos intentan construir una determinada imagen. De esta manera, la película encuentra una metáfora interesante en la actuación: todos somos actores de nuestra propia vida, pero existe una diferencia fundamental entre elegir el papel que queremos interpretar y terminar interpretando el papel que alguien más escribió para nosotros.

La película lleva esta idea todavía más lejos al mezclar distintas formas de ficción dentro de su propia historia. Películas dentro de la película, publicidad política, telenovelas y juegos de representación hacen que la frontera entre realidad y ficción se vuelva cada vez más delgada.

Una familia llena de máscaras

Por otra parte, el personaje de Abel es uno de los aciertos más grandes del metraje. El actor Jorge Salinas da una interpretación magnética e hipnótica, mostrando por qué es uno de los mejores actores a día de hoy; su ambición, su crueldad y, hasta cierto punto, su cordialidad no se sienten sobreactuadas, sino que en todo momento se sienten orgánicas y muy genuinas.

El relato es un recorrido por diversos tropos: política, medio ambiente, amor, drama y demás. Cada uno de estos converge y logra tomar un espacio en donde puede funcionar de manera precisa y estable. La película, además, utiliza estos elementos para hablar de algo mucho más cercano: las diferencias de clase y la manera en que el poder económico puede terminar determinando la vida de los demás.

La película por momentos se siente como una conversación interna del personaje, un salvavidas que poco a poco se va hundiendo en el sucio mar en donde su nueva vida lo está situando; con una metáfora que recurre a la propia actuación, se da a entender que todos somos actores en esta vida: elegimos qué rol interpretar, qué escenario protagonizar, pero también cada cual somos directores de nuestros actos, saliendo del agua si esta nos está hundiendo en una vida de miseria y dolor.

Y aunque la cinta puede sentirse por momentos dispersa debido a la cantidad de ideas que intenta abordar, esto también forma parte de su personalidad. La comedia absurda, el drama familiar, la sátira social y hasta el thriller político conviven dentro de una misma historia que constantemente cambia de tono.

Una reflexión sobre elegir

En ese sentido, 'Hombre al Agua' no busca únicamente contar la historia de un hombre que pasa de la sencillez a la riqueza, sino mostrar qué sucede cuando esa transformación comienza a borrar aquello que originalmente nos definía. Camilo obtiene aquello que muchos desearían tener, pero mientras más se acerca a esa nueva vida, menos parece pertenecerle.

Ahí radica la verdadera reflexión de la película: no siempre aquello que parece una oportunidad representa libertad. A veces, el lujo también puede convertirse en una forma de sometimiento; una comodidad que poco a poco nos obliga a renunciar a nuestras propias decisiones. Y es precisamente ahí donde la metáfora del agua cobra mayor sentido: no basta con sobrevivir, también debemos decidir hacia dónde queremos nadar.

'Hombre al Agua', con unos chistes bien elaborados, una reflexión honesta y un drama familiar que se siente suavizado por unas estupendas actuaciones, es una película que entretiene y que hace pasar un buen rato. Puede que su ambición narrativa la lleve a abarcar más temas de los que consigue desarrollar por completo, pero también es esa misma ambición la que le permite construir una historia con distintas capas de lectura.

Al final, la cinta deja una pregunta que permanece después de los créditos: si el destino nos coloca frente a una vida que nunca imaginamos, ¿hasta dónde estamos dispuestos a cambiar para vivirla y en qué momento dejamos de ser nosotros mismos?

 

Añadir Diario De México como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

Sobre el autor

Alejandro Ávila