Por María Teresa López Rosales

Hace unos días, Instagram se sacudía con la noticia del segundo embarazo de la actriz Anne Hathaway, que además confesaba haber tenido problemas de infertilidad.

“Fuera de broma, para todos los que están pasando por el infierno de la concepción y la infertilidad sepan que no fue una línea recta para ninguno de mis embarazos. Enviando amor extra”.

Un mensaje honesto, auténtico y solidario que en su salida en la red social tuvo casi 4 millones de likes y casi 60 mil comentarios.

Un hecho contrastante si tomamos en cuenta que la infertilidad no suele ser un tema de orgullo y que, desde hace unos cuantos años, se ha hecho parte de la conversación gracias a Instagram, Facebook y YouTube, las redes sociales más populares.

La infertilidad ha sido uno de los temas que ha comenzado a visibilizarse con mayor frecuencia en las redes sociales, que han ayudado a romper el tabú.

Un caso reciente en México, también relacionado con la concepción, fue el de Joy Huerta, integrante de Jesse & Joy. A través de Instagram anunció la llegada de su bebé junto con su esposa.

La foto de un ultrasonido y una descripción subidas a su cuenta, bastaron para generar una ola de reacciones, tanto en televisión y medios, como de admiradores y personas que se identificaban con su historia, posicionando el tema del método ROPA (tratamiento de reproducción asistida, exclusivo de las parejas lesbianas) en la conversación.

Otro ejemplo del atractivo de Instagram para “salir del clóset” de la infertilidad fue el caso de la pintora española Paula Bonet.

“Hablemos de estas cosas, empecemos a normalizarlas”. Eran palabras de la artista desde su cuenta, la cual ha utilizado para exponer la catarsis que vivió trás dos abortos espontáneos.

“Hago este post porque sí, no con el objetivo de recibir consuelo, sabía que esto podía volver a suceder, además sé que tengo el amor de todos aquellos que amo. Hablemos de estas cosas, empecemos a normalizarlas”.

Sin duda, las redes sociales comienzan a normalizar un tema de salud pública que afecta a millones de personas. Pero, ¿qué hay detrás de esa intención de publicar en Instagram algo tan íntimo? ¿Qué cualidad tienen las redes sociales que de un momento a otro invitan a exponerse (y a la vez no) sobre un tema tabú?

Quizás hay varios motivadores. Por un lado, el interés auténtico de ayudar a más personas que se encuentran en la misma situación. Un mensaje que ha sido constante en estas publicaciones: “Estaba consciente de que cuando anunciara mi embarazo, alguien se sentiría aún más aislado. Sólo quería que supieran que tienen una hermana en mí”, afirmó Hathaway en su mensaje.

En el caso de la infertilidad existe una necesidad importante de conectar con más personas que viven lo mismo, de encontrar una comunidad. Hay una intención de identificarse con la otra que vive lo mismo para sentirse acompañada.

Estudios de antropología digital han encontrado que al tener una salida, a través de las redes sociales, como persona que se siente aislada, te permite sentirte menos solitario gracias a la autoexposición.

Esta llega de la mano de la libertad de expresión que facilita una red social. Twitter, principalmente, pero en general todas brindan la oportunidad de aprovechar una autopista ilimitada de autoexpresión.

Entonces las redes sociales han comenzado a normalizar un tema común que afecta a millones de personas en el mundo, y que suele vivirse con vergüenza y culpa.

“Lo peor que podemos hacer como mujeres es no compartir la verdad sobre lo que ocurre en nuestro cuerpo, cómo funciona y cómo no funciona”, expresó Michelle Obama cuando reveló que tomó tratamientos de Fecundación In Vitro para concebir a sus hijas.

Sigamos su consejo.

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María Teresa López Rosales


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