México se encamina hacia una reforma laboral histórica que busca reducir la jornada de trabajo de 48 a 40 horas semanales, un cambio que genera un amplio debate sobre sus impactos económicos y el bienestar de los empleados. La iniciativa propone establecer dos días de descanso obligatorio por cada cinco de desempeño, preferentemente sábado y domingo, manteniendo la remuneración actual (Foto: Cuartoscuro)