El impacto de las alternativas no quirúrgicas en el tratamiento de la obesidad en México

La obesidad en México se ha convertido en una alarmante crisis de salud pública, afectando a más del 70% de la población adulta con problemas de sobrepeso u obesidad. Tradicionalmente, el manejo de esta condición se centró en medidas drásticas como la cirugía bariátrica, pero recientemente, el enfoque fue desplazo hacia alternativas no quirúrgicas, que ofrecen soluciones efectivas y seguras sin los riesgos asociados a las intervenciones quirúrgicas tradicionales.

Entre estas alternativas, los avances farmacológicos tomaron un papel preponderante. Medicamentos que regulan el apetito y mejoran el metabolismo, como el liraglutido y la semaglutida, están mostrando resultados prometedores. Estos fármacos actúan en el centro del apetito del cerebro para reducir la sensación de hambre y aumentar la sensación de saciedad, lo que ayuda a los pacientes a reducir su ingesta calórica de manera significativa.

Además, los programas de intervención conductual y psicológica se están estableciendo como herramientas valiosas en el tratamiento de la obesidad. A través de la terapia cognitivo-conductual, los pacientes aprenden a modificar sus hábitos alimenticios y de actividad física, abordando las raíces psicológicas de su comportamiento alimentario. Este enfoque no solo ayuda a perder peso, sino que también fomenta un cambio sostenible a largo plazo en el estilo de vida.

Otra innovación significativa contra la obesidad, es el balón gástrico no quirúrgico, un dispositivo que se coloca en el estómago a través del esófago en un procedimiento no invasivo. Su funcionamiento es realmente sencillo, simplemente ocupa espacio en el estómago, ayudando al paciente a sentirse lleno con menos comida. Este método ha demostrado ser una opción efectiva para aquellos que buscan una solución temporal que les ayude a adaptarse a un nuevo estilo de vida más saludable. Además, al ser un procedimiento no quirúrgico, es mucho más asequible que las cirugías tradicionales. En promedio, el precio de un balón gástrico oscila los 40.000 pesos.

La nutrición personalizada también está ganando terreno como una estrategia clave en el tratamiento de la obesidad. Adaptando los planes alimenticios a las necesidades metabólicas y genéticas individuales de cada paciente, los nutricionistas pueden ofrecer soluciones más efectivas y duraderas.

Estas alternativas no quirúrgicas representan un cambio radical en el tratamiento de la obesidad en México, que por otro lado, cada vez cuenta con más habitantes con trastornos alimenticios. Entre los trastornos alimentarios más comunes en México se encuentra el trastorno de atracón, el cual se caracteriza por ingerir una cantidad enorme de calorías en un corto periodo de tiempo.

Estas ayudas no solo ofrecen un enfoque menos invasivo y con menos efectos secundarios, sino que también son más accesibles para una mayor parte de la población. La expansión de estos métodos podría mejorar significativamente la calidad de vida de muchos mexicanos y aliviar la carga en el sistema de salud nacional. La inversión en educación y recursos en este ámbito es fundamental para cambiar la trayectoria de la epidemia de obesidad en México, proporcionando esperanza y nuevas oportunidades para aquellos que luchan contra esta condición.

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