La desgracia después de la tragedia

Foto: Cuartoscuro

Autor: Marcelo Fabián Monges
Escritor y periodista
Viernes 7 de mayo de 2021

 

En México no solo suceden tragedias espantosas, como la enorme cantidad de muertos producidos por el coronavirus, con por lo menos tres veces más muertos que los que dice el gobierno oficialmente, como lo acaba de dar a conocer un estudio de la Universidad de Washington, que calcula que van al menos 617 mil 127 muertos por Covid. [1]

 

A la pandemia hay que agregarle la otra tragedia, y es la de las consecuencias de cómo el gobierno de López Obrador eligió tratar de hacer cuenta de que no pasaba nada, escondiendo los muertos y mintiendo hasta en la disponibilidad de camas en los hospitales.
 
Lo mismo pasa con la tragedia de la Línea 12 del metro. A los muertos, los heridos, los deudos y los desaparecidos se le debe sumar una nueva tragedia, la actitud profundamente inhumana y absolutamente despreciable de las autoridades, de mentir diciendo que ya se ha apoyado a los familiares de los fallecidos, que ya han atendido como es debido a los heridos, y otra vez, como en la pandemia, ocultando los muertos. 

La jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum dijo que ya se había dado apoyo para los entierros y para la atención de los heridos. Mintió, descaradamente. De esto da cuenta la portada del periódico El Universal del día de ayer, donde se le da voz a los familiares de las víctimas donde cuentan que no han recibido nada de esto. 

Mentir en esto, solo en esto, implica varios cargos penales, por los que debería ser procesada Claudia Sheinbaum, el primero de ellos es abandono de persona, cuya figura legal aplica para el abandono de los heridos. Que es lo que ha hecho por ejemplo en el caso de Tania Lezama, que ayer llevaba dos días esperando poder ser operada, en el hospital de Xoco donde le dijeron que no hay insumos, esto, después de pasar por otros tres hospitales [2].

Pese a las múltiples notas de prensa en los medios más importantes del país, la ayuda para Tania, como para otros, no llegaba. Mientras tanto, la jefa de gobierno tuiteaba complacida por la solidaridad internacional de distintos mandatarios por la tragedia. 

Pero esto no es todo. Hay otros aspectos de esta tragedia que pareciera que nadie ve. Frente a los cuales incluso los medios toman como lo normal la versión oficial y listo. Me refiero al caso de los 15 desaparecidos del accidente de la Línea 12. El gobierno de la Ciudad de México ha ocultado deliberadamente la edad de los menores fallecidos. Pero además, según Claudia Sheinbaum parecen no tener ni idea de qué sucedió con las otras 15 personas que iban en el metro ese fatídico lunes 3 de mayo. Pero esto no puede ser cierto. Lo que sucedió no fue una explosión de gas, o de dinamita, en donde puede ser que los cuerpos queden completamente convertidos en átomos. El accidente del metro no puede haber provocado eso en ningún cuerpo.

Pudiera ser que debajo de los escombros quedara un cuerpo aplastado, dos, tres cuerpos, y que no los encontraran, pero no 15 cuerpos. Siguiendo la ridícula versión del gobierno de los 15 desaparecidos, se podría decir que es completamente improbable que alguna de las personas que iba en esos vagones se fuera a una cantina y de manera muy irresponsable no se comunicara con sus familiares. Pero no se puede esperar ni especular que 15 personas hayan hecho eso. 

Lo que está sucediendo, es que el gobierno de Claudia Sheinbaum, así como miente descaradamente en que ya han apoyado a los familiares de los muertos, en que ya han apoyado a los heridos, en que no hubo subejercicio el año pasado en el metro, también miente en que no sabe qué pasó con las 15 personas que están haciendo figurar como desaparecidos.

Hubo un momento clave para esto. Y fue cuando entró el ejército, y antes de eso pidieron que salieran todos porque los vagones se iban a caer. Hubo alguien de los cuerpos de rescate al que le preguntaron en una entrevista en vivo si quedaban cuerpos en los vagones, y dijo claramente que sí. Lo más probable que pasó es que el gobierno de Claudia Sheinbaum usó ese momento para “desaparecer” 15 muertos. 

Y se ha visto que no tienen el menor pudor. No tienen la menor de las decencias. Están embarrados hasta la coronilla y no saben ni cómo esconder su corrupción y para eso tienen que tratar de tapar la tragedia con un dedo. 

No puede ser que para la sociedad mexicana las cosas sean un escándalo cuando la tragedia le toca personalmente a la puerta, con un familiar o un ser querido. Esto no va a cambiar nunca si esta sociedad no adopta la actitud de salir masivamente a la calle ante esta impudicia gubernamental a exigir justicia y hasta ver presos a los responsables de la tragedia. 

La caradurez, el cinismo de los gobernantes, solo se les va a quitar cuando sean confrontados por los ciudadanos en las calles, por donde caminen, en cada evento, y, desde luego, en las urnas. 

En México, la desgracia después de la tragedia, al menos con este gobierno, es la actitud de las autoridades.

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