Pues, celebrar

Por Gerardo J. Levy


Medio día en el estacionamiento del Estadio Olímpico Universitario, en la UNAM. Podías entrar si dabas una bolsa de arroz, frijol o si pagabas tu entrada, relativamente barata. Era un concierto por la causa, por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. En ese tiempo los grupos de rock nacional apoyaban el movimiento zapatista con eventos.

Ya caída la tarde, después de una gran cantidad de bandas, mucho ska y mucha chela en bolsa porque no permitían pasar cascos, la gente se acercó al escenario. Era el turno de las bandas buenas, o eso parecía. La gente estaba ansiosa de música con más poder, más prendida. En el escenario, apareció Guillermo Briseño con su piano y bigote característico, pero el público no lo recibió muy bien. Cuando acabó sus rolas, se fue sin recibir aplausos. Después de un rato de cosas técnicas, de pronto, se apagaron las luces. 

Era una noche clara, recuerdo que se veían las nubes, la silueta del estadio a un lado era espectacular y en el escenario… la voz de José Fors empezó a cantar a capela:  https://ipstori.com/munchip/69
 

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